Foto por Newscom
El jueves estrena el filme en 3D de Los Pitufos, que recupera el éxito televisivo pero ambientado en Nueva York.
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El jueves estrena el filme en 3D de Los Pitufos, que recupera el éxito televisivo pero ambientado en Nueva York.
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El alto de tres manzanas apiladas, unos 25 centímetros, de un azul celeste, gorritos blancos y proporciones de bebés. Los Pitufos viven adentro de casitas en hongos del bosque, comparten todo lo que tienen, la comida, la alegría, las fiestas, los problemas. Tienen un enemigo en común y es humano, el malvado Gargamel, que quiere destruirlos y nunca sabremos del todo por qué los odia tanto, pero sí que no descansará hasta exprimirles la esencia azul que lo convertiría en el mago más poderoso del mundo.
El jueves llega la película que los recupera para la generación que en los ‘80 se levantaba y se acostaba con la banda sonora de la serie animada y esta vez será con tecnología 3D y aventuras en Nueva York.
Los Pitufos, hijos dilectos de Pierre Culliford, el belga mejor conocido como Peyo, que en 1958 los trajo al mundo como personajes secundarios dentro de una historia que publicó en Le Journal de Spirou. Azules y magnéticos, ahora tridimensionales para desembarcar en el gran éxito del cine estadounidense. En su primer fin de semana de debut recaudaron 36.2 millones de dólares y se convirtieron, junto con Cowboys & Aliens, en lo más visto de ese país, muy por encima de Harry Potter y de Capitán América.
A su favor, además de la fama y el tiempo lejos de las pantallas, los Pitufos tienen ahora el juego de interacción con humanos. La historia los ubica en un vórtice de tiempo y espacio a través del cual ingresan por accidente al mundo de los hombres y el desafío será lograr la manera de regresar a la aldea, antes de que el malvado Gargamel (Hank Azaria) y su gato Azrael los acorralen en alguna calle de Manhattan. En esa combinación, las escalas y los contrastes de universos les
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