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La semana de Acción de Gracias despegó la temporada de festividades de fin de año en Estados Unidos. En estos días de diciembre, ya los árboles de Navidad están instalados, lanzando la luz intermitente de los bombillos.
Las coronas adornadas con esferas o campanas doradas y plateadas reemplazaron a los símbolos del otoño en las puertas de las casas. En los jardines de las entradas de las viviendas se alzan venados y efigies de Papa Noel con sus barbas blancas y su indumentaria albirroja.
En las iglesias aparecen los pesebres, con figuras de María y José acomodándose para un nuevo natalicio de Jesús, el Niño Dios. La Estrella de Belén surge en el cielo de los nacimientos que completan la vaca, el burro y en algunas ocasiones ovejas.
Estoy seguro que los inmigrantes nicaragüenses celebraron en comunidades como la de Sweetwater, en el Sur de la Florida, la acostumbrada “Gritería” que corresponde a la celebración del Día de la Inmaculada Concepción de María, que ya pasó.
Esa fecha, de las lucecitas, comienza la temporada navideña en gran parte de los países de Latinoamérica, por lo que asumo que los hispanos están conmemorando estos días de acuerdo con sus tradiciones. Anticipo que los puertorriqueños de Camden, en Nueva Jersey, estén en estos días afinando sus guitarras y cuatros para realizar sus “asaltos” navideños.
En el Alto Manhattan, los dominicanos estarán combinando el sonido de los merengues y las bachatas con los típicos “pericos ripiaos” de fin de año.
En El Doral y Weston, los venezolanos estarán preparando las gargantas para entonar sus gaitas y villancicos tradicionales. En Los Ángeles, los mexicanos se estarán alistando para las representaciones vivas de las pastorelas y para el precioso itinerario de las posadas.
En los hogares colombianos se estarán desempolvando los librillos que contienen el rezo de la novena al “Dulce Jesús mío mi niño adorado”.
En las casas peruanas ya se habrá adquirido el infaltable panetón. Los ecuatorianos estarán recordando nostálgicamente la quema de los años viejos y los bolivianos se estarán alistando para la misa de gallo.
En pocos días, argentinos y uruguayos colocarán en la puerta de las habitaciones de sus hijos el agua y el pienso para alimentar a los camellos que sirven de trasporte a los Reyes Magos, quienes portan los presentes del 6 de enero.
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