La Voz Hispanic News - Latino newspaper for Washington and Oregon - Periodico Hispano
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Imagínese usted por un momento ser George W. Bush. Ahora imagínese como se siente el 21 de enero por la mañana sentado otra vez en su escritorio. No, no en la oficina oval, esa es para ceremonias, en el estudio presidencial dos puertas a la izquierda del salón nombrado en honor de Teddy Roosevelt, ahí es en donde el poder se concentra en cuatro paredes que se ven tan ordinarias que nunca se pensaría cuantas vidas se alteran cada vez que algo ocurre ahí dentro. Bueno ya es 21 de enero… y ahora que sigue. Para empezar reformar el seguro social, ya le he dicho que me dan muchas ganas de que alguien me hubiera ofrecido esa oportunidad de invertir mi dinero del seguro social en lo que yo hubiera decidido que era lo mejor para mi jubilación… pero ahora, ya es demasiado tarde, si quiero jugar con los fondos de mi retiro lo tengo que hacer con mi dinero, Lo bueno es que mi hijo, a sus 22 años si tendrá otras oportunidades para retirarse con mas tranquilidad que la que me quedará a mi. Roberto si podrá invertir parte del seguro social en lo que le de la gana. Bueno… ¿y qué más?… que mas le queda al presidente por hacer a partir del 21 de enero… en lo doméstico; nuevas reglas para el proceso judicial que regula las demandas por incompetencia médica, y en lo internacional pues lo único que le queda es Irak. ¿Qué hará Bush con eso?…. parece que ni Bush lo sabe… pero ya es 21 de enero… y debe haber ideas de que mas hacer. Ya se déjeme sugerir. LO QUE TODOS DEBIAN SABER Lo que hay que cambiar es la seguridad en los aviones, esto nos afectaría a los millones de trabajadores que por necesidad o por gusto nos subimos a un avión con frecuencia. Le debo confesar que la idea me vino después de ver actuar al servicio secreto y la forma obvia en la que se presenta en todas partes… de secreto este grupo, no tiene nada… pero eso es a propósito, con unos cuantos agentes en algunas misiones quieren dar la impresión de ser muchos. Pero en los aviones debía ser diametralmente lo opuesto, ahí los alguaciles armados que nos protegen debían ser secretos pero eso… es lo que menos tienen. LO QUE ESTA EN BOCA DE TODOS Es lo más fácil que al subir a un avión cualquiera puede identificar al guardia que supuestamente en secreto lo debe cuidar a usted y a su familia. Déjeme contarle que todo el mundo puede identificar a estos pobres alguaciles… por su forma de vestir, por su corte de pelo militar y por sus grandes maletas negras en las que cargan sus armas, estos pobres son tan conspicuos que hasta risa da pensar que tratan de proteger al avión viajando de incógnito. Lo trágico de todo esto es que imaginese usted a los terroristas a bordo de una nave.¿A quién cree usted que le darán un tiro primero?…¡ Exacto!, y entonces los pasajeros se quedarán sin quién los proteja. Y todo porque el director de alguaciles aéreos un señor de nombre Thomas Quinn, que era agente del servicio secreto, insiste en que sus guardias luzcan profesionales. ¿No le parece absurdo? Lo que queremos y necesitamos es que los alguaciles sean realmente incógnitos que realmente viajen en secreto… y que lo primero que veamos al entrar al avión no sea a ellos… sino para que nos sirven, que nos importa que se vistan como hippies… de hecho lo que tiene que parecer es viajeros comunes. YA PARA CERRAR Si George W. Bush quiere de verdad afectar para bien la vida de millones de personas, yo le sugeriría Señor Presidente que arregle usted a este señor Quinn y que le explique lo ridículo de su posición. Imagínese, volando de Dallas a Washington la semana pasada una pareja de jóvenes sentados detrás de mi en clase turista no aguantaban su emoción… la razón habían ya descubierto al alguacil a bordo y lo único que faltaba es que se levantaran en pleno vuelo y se tomaran fotos con el. Bueno mi querido W, ahora ya sabe usted que queremos que haga al día siguiente de su toma de posesión.
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