De esta manera la prensa Mexicana celebraba el pase al mundial logrado por el equipo nacional mexicano. El entrenador y los jugadores se sumaban al festejo, proclamando "¡Nos vamos al Mundial!", como se pudo leer en la playera de los pupilos de Javier "el Vasco" Aguirre, cuando el árbitro de la contienda pitó el final del juego en el estadio Azteca. Es que el Tricolor ya se encuentra en el Mundial Sudáfrica 2010, gracias a la goleada que le propinó al débil combinado del El Salvador, el cual quedó fuera de la competencia. De la mano de Cuauhtémoc Blanco, México está en el mundial y es que si hay que señalar a un hombre sobre el terreno de juego, un líder en actitud y talento, no sólo en este juego sino en toda la eliminatoria, el dedo, las acoladas, recaen sobre él. Aún que esta vez tiene que compartir los honores y blasones de héroe con otro hombre.
Javier Aguirre fue el hombre que decidió llamarlo, tras su decisión de retirarse del "Tri" en los días de Sven Goran Eriksson y de paso hacerle una cirugía estética a profundidad al rostro de la Selección Mexicana. Ambos le quitaron el gesto de amargura al equipo y le pusieron una cara de intensidad y orden, de lucha y deseos de ganar. Fue una eliminatoria sufrida, pero la noche del sábado pasado trajo un viento amable y caluroso desde Sudáfrica, aunque antes de ello hubo que jugar contra El Salvador. Los verdes salieron con ánimo de festejo más que de juego en el Azteca y se tardaron en definir el partido, aunque al final golearon. Las anotaciones de Marvin González, en autogol a los 25 minutos, de Blanco a los 70', de Francisco Palencia a los 84' y de Carlos Vela a los 90' definieron el cotejo. Con este resultado el Tri, se colocó como el segundo equipo clasificado en el área de la CONCACAF con 18 unidades, por debajo de Estados Unidos.
Pero lo trascendente es que, por fin, hay fiesta de alivio. Cuatro meses y cuatro días después de que el equipo comandado por Javier Aguirre perdiera en El Salvador, y se declarara la alerta de catástrofe a mitad del sinuoso camino de México hacia Sudáfrica 2010, ahora nuevamente ante ese rival, pero esta vez ante un repleto Estadio Azteca, la selección nacional de México sumó su quinta victoria consecutiva en
la eliminatoria mundialista y mandó definitivamente al olvido, incluso anticipadamente, todos los dramas, todos los fantasmas del pasado y la incertidumbre que parecían condenados a acompañar cada uno de sus pasos dentro de este tortuoso proceso que provocó miles de pesadillas y que hoy nuevamente permite soñar a millones de mexicanos.
Es que el sábado pasado, con mayor amplitud en el marcador final que en la grama, México superó a El Salvador por un tanteo de 4 a 1 y se agregó a la lista de países que han asegurado su presencia en la cita mundialista del 2010. No se necesitó ganar una guerra, como se anunció en la semana, ni dar guerra como promovió Javier Aguirre, sino simplemente jugar buen futbol a ratos y sobre todo ser paciente y contundente para labrar una victoria que no por ser lógica dejó de ser muy celebrada. Ahora hay que ir al mundial, pero esa es una exigencia de mayor calibre. Aguirre y sus jugadores de seguro lo entienden.