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Padre Jaime Chacon
Religion
Pastor asociado en la parroquia de San José en Kennewick, WA

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Cada domingo, los cristianos católicos nos reunimos para celebrar la Eucaristía o celebración de acción de gracias conocida como la Santa Misa. En esta celebración hacemos actual el mandato de Jesús de partir el pan en su memoria (1Corintios 11, 23-29) y literalmente comemos su cuerpo y bebemos su sangre. Este es un acto de fe en el Señor que Dijo "mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida" (Juan 6, 52-59). Nosotros creemos en sus palabras teniéndolas como verdaderas cuando dice: "es mi cuerpo…esta es mi sangre" (Marcos 14, 22-24; Mateo 26,26-28; Lucas 22,19-20).

En próximas reflexiones desarrollare con más detenimiento lo que significa desde la fe la celebración de la eucaristía, por ahora solo escribo estas palabras como introducción a la reflexión sobre las lecturas de la Misa el pasado domingo. La Palabra de Dios constantemente acompaña nuestras celebraciones, esto significa que siempre nuestra alabanza a Dios y nuestra fe esta iluminada continuamente por al lectura de la Biblia. La primera lectura que tomamos del Antiguo Testamento del libro de los Reyes, el profeta Elías parecería que reclamara a Dios que tome su vida, y en verdad hasta ese momento tiene razones para estar cansado de vivir, la vida del profeta de Dios no ha sido fácil hasta ese momento. En este relato vivo en detalles podemos sacar muchas enseñanzas para nuestra vida diaria, especialmente para aquellos que en este momento sienten desfallecer y que las fuerzas no les alcanzan para continuar. En este momento le voy a pedir que se detenga en la lectura de esta reflexión ya que es necesario que lea usted mismo el pasaje bíblico para comprender con claridad a donde quiero llevar mi reflexión (Lee en tu Biblia el primer libro de los Reyes capitulo 19, versículos del 4 al 8).

Despues de leer vamos a poner la experiencia de Elías, el profeta, en el contexto de las personas que usted conoce que tienen la misma sensación de abandono y hastío frente a la vida o quizá usted mismo que se siente cansado de vivir. Una frase común: "¡Basta ya, Señor! Quítame la vida,..". Basta del desprecio de los hijos, de los malos tratos de mi pareja, de las humillaciones en el trabajo, del dolor que me causa una enfermedad, de la incomprensión, el abandono, la fatiga, el miedo, la injusticia. ¡Basta Señor de tanto mal, para qué seguir viviendo así!


Hasta aquí una cosa es clara el profeta nunca piensa en quitarse la vida, él sabe que Dios es el dueño de ella y que solo Él puede tomarla; lo único que hace el profeta es sumergirse en el sueno, como tratando de huir. Ante el cansancio de la vida el camino de muchos seria dejarse sumergir en el sueño de la depresión, la desidia, la pereza o la monotonía y en el peor de los casos tratan de escapar en el sueño destructivo de las drogas, del alcohol o de las acciones que atentan contra la dignidad humana.

¡Levántate! Dice el ángel del Señor y ante la llamada del ángel Elías come un poco pero vuelve a su sueño. Para que seguir luchando, si ya no hay fuerzas. Para que orar, para que ir a la Iglesia, para que seguir si nos sentimos abandonados hasta de Dios, aunque sea Dios mismo que le brinde el pan que da la fuerza para seguir. Y por segunda ves dice Dios a través del ángel"¡Levántate, come!, porque aun te queda un largo camino." Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios. ¡Levántate!, Dios te dará el alimento para que no te falten las fuerzas.

Hay que llegar al monte Santo de Dios, esto es que nuestra vida va más allá del presente difícil que podremos estar viviendo. Hay algo más allá de lo que ves y no puedes dejar que nadie, ni nada te detengan en el camino. Dios da refugio y alimento si tienes fe. Jesús es el pan que da la vida, el alimento para el camino (Juan 6,41-51), el pan que bajo del cielo para que vivas, el pan de la Eucaristía.

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