El día 2 de octubre los Católicos celebramos con agradecimiento a Dios la presencia de los Ángeles custodios. Dios de amor creo a estos seres espirituales y con benevolencia nos puso a nosotros a su cuidado (Mateo 18, 1-5.10.) En muchas ocasiones la Biblia nos habla de los Ángeles, personas espirituales creadas por Dios, cuya misión principal es ser mensajeros y portadores del amor de Dios. Existen miles de libros que hablan de los Ángeles, algunos muy serios y objetivos; otros, desafortunadamente la gran mayoría, sin ninguna base seria, fruto de la superstición y visiones fantásticas.
Si los Ángeles son mensajeros de Dios, entonces puedo afirmar que existen dos tipos de Ángeles. No hablo de la jerarquía de los coros angelicales, como muchos pensarían. Hablo de los seres espirituales y los seres espíritu-corporales; Ángeles espirituales y Ángeles de carne y hueso. Muy seguramente usted esta muy cerca de estos dos seres aunque no se haya dado cuenta. Mensajeros de Dios, tan simple como eso, unos los Ángeles custodios ( los que cuidan de ti si eres como niño ante los ojos de Dios) y otros que viven contigo o cerca muy cerca, mostradote cuanto te ama Dios por medio de sus cuidados. Ángeles sin alas pero que el amor los eleva hasta lo mas alto del cielo. Ángeles con nombre propio ( Ángela, Carlos, Felipe Maria, Ester...) o por su relación con nosotros los conocemos como: mamá, papá, hermano, amigo, etc.
Todos tenemos o hemos tenido un ángel que nos cuida, alguien que cuido de nosotros en algún momento o se intereso por nosotros, quizás hasta algún ángel desconocido que paso pero no sin dejar una huella de amor en nuestra historia. Hoy les invito a agradecer a Dios por estos ángeles que a nuestro lado hacen la diferencia. Es el momento para no pasar por alto todo lo que hemos recibido de Dios a través de esos mensajeros de esperanza y paz. Es hora de abrir nuestros brazos y corazón en agradecimiento para nuestros padres, amigos, familiares o simplemente a esa persona que nos dio de la luz de su espíritu.
El agradecimiento a las personas que nos han cuidado y se han preocupado por nosotros
nos alienta y revela en nosotros la misión de convertirnos en ángeles, mensajeros de Dios, comprometidos con el cuidado de los demás. Ángeles que en las calles cuiden de nuestros hijos e hijas, ángeles dispuestos atender la
mano a los jóvenes que perdieron el rumbo, ángeles que acompañan al amigo en su lucha por liberarse de los vicios y esclavitudes. El mundo necesita de ángeles, no porque no los haya sino por que los que hay se les esta olvidando serlo.