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El Espíritu… (Parte 2) Ahora hablaremos sobre la acción del Espíritu Santo en la vida de los discípulos del Señor Jesús. Según las mismas palabras de Jesús, El Espíritu de la Verdad los guiara al conocimiento pleno de la verdad (Juan 16,13). La verdad que responde a las preguntas más profundas de la existencia humana: ¿De donde venimos?, ¿para donde vamos?, ¿quienes somos?, ¿cual es el propósito de nuestra vida?, ¿el sentido del amor?, ¿la felicidad?, ¿la familia?, etc. Como vemos no se trata de una verdad científica basada en lo intelectual, se trata mas bien de la verdad que viene de la sabiduría, que es tan sublime como la vida humana en el espíritu y que no deja de lado el conocimiento científico. El Espíritu Santo nos guía pues en el conocimiento de Dios, de nuestra realidad y la del mundo. Otro regalo de la obra del Espíritu Santo en nosotros es la unidad. Nos une en un dialogo de hermandad los unos con los otros, haciéndonos respetar las diferencias y fortificando la familia humana. Quienes se dejan guiar por el Espíritu que el Padre envío, reciben el poder de ser hijos de Dios y miembros de un pueblo, una familia que rompe los muros infames del racismo, el despotismo y la división. El Espíritu que nos ha sido dado para llamar a Dios Padre de todos (Romanos 8,15), Padre Nuestro, nos impulsa a trabajar para que los hombres y mujeres de todo el mundo encuentren entre los discípulos de Jesús un lugar que los acoge con respeto y dignidad como miembros de una sola familia humana. La obra del Espíritu lleva poco a poco a cumplimiento la oración de Jesús por la unidad de sus discípulos (Juan 17,21). El Espíritu Santo comunica el entendimiento y el dialogo en una comunión de respeto por al diferencia en la verdad. El Espíritu Santo fortalece e impulsa a los discípulos a ser testigos de la presencia de Dios en el mundo (Hechos 1,8). La presencia de Dios que levanta a quien ha perdido las fuerzas, la presencia de Dios que perdona a quien se arrepiente y quiere cambiar de vida, la presencia de Dios que da valor a los que luchan por la justicia y la paz, la presencia de Dios que lleva a la comunión entre los pueblos, la presencia de Dios que inspira la generosidad y la ayuda a los más necesitados. Dios se hace presente en el Espíritu que nos renueva. El Espíritu Santo actúa en nuestro interior con regalos que nos hacen mejores personas. Estos regalos son la prueba de la presencia de Dios en nosotros. Dios inspira en quien recibe el Espíritu Santo la amabilidad, la alegría, la bondad, dominio de si mismo, paz, comprensión, caridad, etc. (Gálatas 5, 20-23,25) Por que los que viven según el espíritu son guiados por el Espíritu y hemos nacido pora Dios por el Espíritu (Juan 3,5-6)
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