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Donde quedo la Amabilidad

Donde quedo la Amabilidad

Padre Jaime Chacon
Religion
Pastor asociado en la parroquia de San José en Kennewick, WA

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Hoy quiero dedicar mis palabras para honrar la virtud de las buenas maneras. La virtud basada en la educación y el arte de tratar bien a los demás. Me siento privilegiado de verme rodeado de personas que saben aprovechar esta virtud para enriquecer sus relaciones de amistad y compañerismo. Son personas amables y muy respetuosas que cautivan inmediatamente; sin ser aduladores y fastidiosos saben hacer sentir a la otra persona importante y respetada.
Quiero aclarar que la buena educación en el trato con los demás no esta necesariamente unida a la intelectualidad o una extensa experiencia de estudios académicos y mucho menos con el estatus económico.
Creo que cuando el trato con los demás depende de estas dos cosas la virtud dejaría de ser virtud y solo pasaría a ser una técnica de relaciones humanas carente de verdad.
La virtud del buen trato a los demás es fruto de las buenas relaciones dentro de la familia. Una familia fuerte donde existen buenas relaciones, amables y respetuosas, son garantía de la virtud. En esto tiene gran responsabilidad el ejemplo de los padres y los adultos.
Estos no son solo modelo sino impulsadores de la amabilidad. Yo recuerdo que antes de llegar a visitar a algún vecino o familiar mi mamá siempre nos decía: “No se les olvide saludar y decir gracias”.
Por eso veo con tristeza y hasta con indignación como las buenas maneras y la amabilidad son cada día menos comunes. Probablemente usted se ha sentido fuera de lugar cuando llega aun sitio y nadie saluda. Yo he entrado a casa a orar por alguna persona enferma o para dar mis condolencias a alguien que perdió un ser querido y nadie saluda, otros toman su plato de comida y desaparecen o siguen con los pies encima de los muebles sin importar que la visita no tenga donde sentarse.
Me da la impresión que la amabilidad se ha ido perdiendo y esto por culpa de las dinámicas que en la familia nos hacen menos respetuoso de las relaciones humanas y hacen las personas individualistas y carentes de interés por los demás. ¿Donde quedo el respeto por los adultos, por los que representan la autoridad o por los amigos? No entiendo porque si se dicen amigos se faltan al respeto. Nuestra sociedad no solo esta enferma por la violencia, división, vicios, materialismo, injusticia sino que
debemos sumar a estos males la falta de educación en el trato por los demás, el civismo y el respeto a la convivencia.
Me pregunto ¿donde quedo la amabilidad? Entonces, encuentro la respuesta inmediatamente en las buenas familias y los niños y niñas bien educados. Un ejemplo claro esta en mi comunidad parroquial, allí hay un grupo de niños y niñas muy amables y educados.
Tanto que no pueden pasar desapercibidos. Ellos llegan saludan, responden con respeto, se interesan por los demás, sonríen, se saben comportar sin dejar de ser niños. Son un ejemplo para los demás niños, especialmente para los que les dejan hacer lo que se les da la gana, que corren, gritan y abusan de sus padres sin importar quien este con ellos.
Usted sabe de lo que hablo, quizá usted ha visto estos chiquillos groseros, mal educados e irrespetuosos; tirados en el suelo haciendo pataletas en la tienda, dando patadas a sus padres, gritando y llorando porque no se hace su voluntad, o porque por más que les digan no quieren obedecer.
Detrás de esos pequeños maleducados están padres igualmente maleducados, o alcahuetas o permisivos. Los hijos son el reflejo de los padres y la educaron de los hijos es responsabilidad de papá, mamá y los adultos de la casa.
Hay que hacer una cruzada para recuperar la virtud de la amabilidad y nosotros somos los responsables de cambiar la dinámica de nuestra sociedad y sobre todo dar a nuestros hijos los valores que los hacen más grandes y honestos, respetados y admirados.

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