¿Que haría si hoy fuera el último día de su vida?, probablemente no es la primera vez que le hacen esta pregunta y más probable su respuesta le haga pensar en las personas que ama y quiera compartir con ellos para hacer de ese día lo más hermoso posible; un tiempo de perdón y amor, ingredientes que nos permiten partir de este mundo en paz.
Sin embargo, no hay nada de especial en querer compartir con los que amamos ese último momento, igual piensan muchas personas que han hecho de su vida una fuente de dolor para los demás y han causado sufrimiento y angustia, no respetan a nadie y gran parte de su vida han causado daño.
El mundo esta lleno de buenas intenciones que solo llegan a palabras y más cuando esas intenciones dependen del tiempo que fluye irreparablemente. Con el correr del tiempo las buenas intenciones quedan condenadas al olvido y al final las intenciones de demostrar el amor quedaran sepultadas con nuestra partida.
Al no tener certeza de cuando será el ultimo día de nuestra vida nada nos da la seguridad que tendremos la oportunidad de vivir el día de mañana. Ese último día podría ser hoy. Hoy entonces tendría que ser el día del amor y la reconciliación, del abrazo y las muestras de cariño. Tendría que ser el día donde el enojo no nos acompañe hasta el final de la noche y decir lo siento no sea ahogado por el orgullo.
Hoy es el día para decir te amo, de abrazar y perdonar. Mañana algunos de nosotros podríamos ya no estar, y
seguramente en nuestro trancito hacia la otra vida o en la despedida de alguien que amamos tengamos que vivir la amarga experiencia de no haber hecho lo que debíamos por que ese último día nos quito para siempre la oportunidad de amar en vida.
Hoy es el momento de hacer realidad las intenciones, y mas que hacer realidad las intensiones, es el día de hacer real y palpable los buenos sentimientos, el amor que nos une y el deseo traer felicidad a los demás venciendo ante todo la rutina y las barreras que nos impiden demostrar lo que sentimos.