Reflexion de la Semana
Nuestro pueblo latino es muy rico en expresiones culturales y en ellas se revela también la sabiduría popular rica también en valores humanos. En cancines, coplas, poemas, leyendas, dichos, etc. nuestros ancestros han trasmitido su sabiduría a las nuevas generaciones.Probablemente usted ha escuchado ese refrán que dice “cuando el gato no están los ratones hacen fiesta”. Este refrán de manera nos quiere decir que hay personas que esperan el momento preciso cuando nadie los esta viendo o vigilando para hacer sus fechorías o portarse mal o simplemente hacer fiesta. Eso significa que si alguien con autoridad esta presente el comportamiento de dicha persona será diferente. Pondré en otras palabras el mismo refrán: cuando los padres no están los hijos no se comportan o cuando el patrón no esta los empleados dejan de trabajar. Quiero clarificar que con estas dos oraciones no estoy haciendo un juicio generalizado. Es decir no todos los hijos se portan mal o todos los trabajadores dejan sus responsabilidades.
Reflexionando más profundamente en estas palabras: “cuando el gato no esta los ratones hacen fiesta” nos vamos a dar cuanta que aquí no solo se trata de la manera de comportarse ante la ausencia de la autoridad sino en darnos cuanta cual es el motivo que hace que los ratones se comporten de manera diferente cuando esta o no el gato. Lo mismo se aplica para el caso de los padres y los hijos, el trabajador y el jefe, y el ser humano y Dios. El cambio de comportamiento esta basado en el tipo de relación que tiene las dos partes. El ratón no hace fiesta cuando el gato esta simplemente porque le tiene miedo, lo mismo que hay hijos que asolapadamente parecen portarse bien delante de los padres simplemente porque les tiene miedo; así el empleado por miedo a perder su empleo estando el patrón astutamente por miedo se porta de manera diferente. Así pasa también con algunas personas que por tenerle miedo a Dios evitan obrar mal pero cuando la tentación llega piensa que Dios no lo mira y obra el mal.
Pero a veces no es simplemente el miedo sino la mala intención la que lleva a algunas personas a tener una doble cara, según sea las circunstancias que se le presenta y siempre sacando ventaja. La consecuencia final de este comportamiento será la perdida de la confianza y el
rechazo.
Cuando se basan las relaciones humanas en el miedo o la mala intención siempre habrán ratones, como dice el refrán, que buscan el momento para hacer fiesta, siempre habrán hijos que terminen haciendo tonterías cuando los padres no están. Lo mismo sucede con respecto a Dios, cuando el corazón del hombre esta lejos de Dios por miedo o por la mala intención las consecuencias del pecado que lleva la mala conducta estará presente.
Solo si basamos nuestras relaciones en el amor no habrá una doble cara. Cuando los hijos aman a sus padres y estos a sus hijos, estén o no estén ellos los hijos sabrán comportase no solo por que aman a sus padres, sino porque saben que al no portarse bien las consecuencias traerían mucho dolor a sus padres a quienes aman. Así sucede con Dios, el que tiene a Dios en su corazón, en su vida no hay dobles, Siempre su conciencia le recordara que es hijo de Dios y que el amor de Dios merece como respuesta del hombre una vida recta. No nos podemos esconder de Dios, pero tampoco podemos pensar que su único trabajo es estarnos vigilando, El nos dio la libertad y no la va a quitar aunque algunas personas terminen cambiándola por esclavitud. El no nos vigila simplemente nos ama.