Uno de los pasajes más lindos de la Santa Biblia es aquel en el cual San Pablo define de manera magistral y única el verdadero sentido del amor desde la perspectiva cristiana. Caridad vendría a ser el sinónimo de la palabra amor en lenguaje cristiano. Un amor que dista mucho del sentimiento de agrado o de placer.
Amor no es simplemente sentir bonito. Les daré un ejemplo: Un día estando yo en el hospital visitando un enfermo, una joven pareja atribulada llega al hospital llevando en sus brazos a su pequeño bebe que apenas si podía respirar, su dolor y angustia eran evidentes, se acercaron a mi después de dejar a su bebe en manos del doctor y me pidieron que orara por la salud de su pequeño hijo; los dos lloraban inconsolablemente, después de unos largos minutos de espera llego la buena noticia, el bebe estaba fuera de peligro; con un abrazo de agradecimiento los jóvenes solo me dijeron: “ no sabe padre cuanto amamos a nuestro hijo, el es nuestra vida”.
Ese es amor de verdad, no solo de sentir bonito sino también dolor, porque el amor también duele. Tampoco el amor es un sentimiento pasional donde se busca la satisfacción egoísta del placer. El amor del que habla la Biblia es un acto de la libre voluntad que vincula a las personas en una relación de donación que busca siempre la planificación integral de quien es amado. Una entrega basada siempre en la dignidad humana, en el respeto de la dignidad del otro y del servicio que genera un cambio radical y busca siempre la realización personal, no por un momento sino a largo plazo “el amor nunca pasara”. Por eso el amor no necesita ser comprobado. Esas palabritas que muchos usan: si me amas….entonces… no es más que una trampa de los egoístas para usar a las personas como un objeto de placer o alcanzar algún beneficio a cambio. Un ejemplo claro son los hijos que manipulan a sus padres asegurando que si no les compran esto o aquello entonces es porque no los quieren, o el joven que manipula a su novia pidiéndole intimidad como prueba de amor. Eso no es amor, es egoísmo y manipulación donde solo se ven las personas como objetos útiles que después son desechados. Para ser prácticos, les invito que siempre tengan cerca este hermoso
pasaje bíblico: Primera carta a los corintios capitulo 13, 4-13. Ahí están las características del verdadero amor. Así cuando su esposo llegue a al casa después de estar con sus amigos y se sienta a ver TV y a exigir la comida, usted señora con una sonrisa y la Biblia en la mano pregunte a su marido, ¿tu me amas?
Seguro dirá que si, entonces usted leerá con amabilidad este canto al amor allí donde dice: “el amor es servicial”, entonces usted le dirá: Ok, amorcito como me amas y el amor es servicio levántate ponte el mandil y ayúdame a lavar los trastes. Si el problema de sus padres es el mal humor y el mal genio, entonces usted joven tome la Biblia y dígales a sus padres, “el amor no se irrita… es paciente”.
No pretendo que usen la Biblia y en especial este himno al amor como un arma para recriminaciones; este himno es una enseñanza que nos ilumina a TODOS para mejorar, crecer y amar de verdad. Si todos aprendemos a amar de verdad ya no habrá famillas destruidas, jóvenes sin esperanza llevando el peso de sus errores, gente mendigando compañía, o envenenándose con sus propios resentimientos por que les traicionaron. Para amar hay que aprender a respetarse uno mismo por que solo quien se ama a si mismo puede amar a los demás.