La Voz Hispanic News - Latino newspaper for Washington and Oregon - Periodico Hispano
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Necesitaba contratar una persona para que se encargara del mantenimiento de mi website. Una de las solicitantes se había comunicado conmigo por teléfono y correo electrónico. Aunque no la conocía cara a cara, esta muchacha me había inspirado mucha confianza. Estaba deseosa de conocerla y el día de nuestra reunión fui con el presentimiento de que era la persona indicada para el puesto. Sin embargo, sucedió algo inesperado. La mujer hizo algo que es capaz de arruinar cualquier relación, sea de negocios o amorosa. Esta dama llegó a la cita con un mal aliento tan fuerte que cuando me saludó, me acordó a un dragón echando fuego por la boca. ¡Qué olor tan espantoso! No pude concentrarme en la entrevista. Lo único que pasaba por mi mente era: ¿Qué habrá comido? ¿Acaso esta muchacha no ha oído hablar de enjuagadores bucales? ¿Cómo es posible que no se dé cuenta? ¿Nadie le ha dicho el problema que tiene? Tengo que admitir que luego de la entrevista, dudé en contratarla, pero sabía que no era justo juzgar a alguien sencillamente por su aliento, así que antes de descartar sus servicios decidí investigar un poco sobre la higiene bucal pues imaginé que su situación no era normal. Quedé sorprendida con lo que descubrí ¿Sabías que existen más bacterias en nuestra boca que personas en esta tierra? ¡Es cierto! También me enteré que el 75 por ciento de los americanos mayores de 35 años tiene algún tipo de enfermedad en las encías, lo que podría ocasionar enfermedades del corazón, diabetes o nacimientos prematuros. Es decir, ¡tu salud bucal puede afectar tu salud en general! Por eso, sentí la obligación de compartir mi investigación con la chica que solicitó el empleo. No fue una conversación fácil, pero no me arrepiento. La animé a que se hiciera un chequeo, pues quizás su mal aliento tenía algo que ver con sus encías o con su dieta. Le dije que las buenas noticias eran que tres pasos tan sencillos como usar hilo dental, cepillarse y utilizar un enjuagador bucal anti microbios como Listerine la podría ayudar con su problema de mal aliento y a mantenerla saludable también. Aunque se sintió apenada, me dio las gracias por mi preocupación. Al final, contraté a la chica. Mi decisión se basó en que es una persona dispuesta escuchar, aprender y hacer cambios, cualidades mucho más importante que tener conocimientos, experiencia o ¡buen aliento!
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