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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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El Senador John McCain llegó a tiempo y feliz a su primera entrevista después de ser nominado oficialmente como candidato a la presidencia por el Partido Republicano. Y no podía dejar de hablar de su decisión de escoger a la gobernadora de Alaska, Sarah Palin, como candidata a la vicepresidencia. Sin duda, lo considera un gran acierto.

McCain estaba entusiasmado por la reacción. Más gente estaba yendo a sus mítines de campaña. Cerca de 40 millones habían escuchado sus discursos por televisión durante la convención -más que con el discurso de Barack Obama o que en la ceremonia de apertura de las Olimpíadas-. Y las encuestas que estaba recibiendo sugerían que existía una posibilidad real de ganar las elecciones presidenciales el martes 4 de noviembre.

"Ella es dura, es fuerte y es una compañera de boleta increíble", me dijo. "Es la gobernadora más popular de todo Estados Unidos; tiene una aprobación del 80 por ciento".

Así respondía McCain a las críticas de algunos periodistas y opositores de que, a sus 44 años, Sarah Palin no tenía ninguna experiencia en política exterior y, mucho menos, para reemplazar a McCain (de 72 años de edad) en la presidencia.

Alaska, me dijo el senador McCain, proveé el 20 por ciento de toda la energía a Estados Unidos y está muy cerca de Rusia. Y cuando le pregunté si la gobernadora Palin estaba lista para ser la comandante en jefe del ejército de Estados Unidos, contestó: "Claro que sí. Absolutamente".

Pero Barack Obama es otra cosa, me dijo McCain: se opuso al aumento de tropas en Irak, cree que Irán es solo un pequeño problema y tuvo una postura muy tibia cuando Rusia invadió la república de Georgia. "Creo que (Barack Obama) no tiene el juicio necesario ni la experiencia" para gobernar al país, concluyó McCain.

A pesar de que han muerto más de 4,500 soldados norteamericanos y que el gobierno iraquí aún no controla la violencia, McCain cree que Estados Unidos sí está ganando la guerra en Irak. "Solo el senador Obama puede creer que no hemos tenido éxito", apuntó. "Estamos saliendo victoriosos". McCain, claramente, ha apoyado la estrategia del presidente George W. Bush en Irak. Sin embargo, ha mantenido su distancia. Durante su discurso de aceptación como candidato, McCain
no mencionó al presidente Bush por nombre y, además, ha aprobado un comercial en que asegura que hoy estamos peor que hace cuatro años.

"No hay duda que hay diferencias entre el presidente Bush y yo", me dijo, rechazando el argumento de la campaña de Barack Obama que una presidencia de McCain sería una continuación de la del impopular presidente Bush (quien tiene solo un 30 por ciento de aprobación, según las encuestas).

Pero cuando le digo que, de acuerdo con Obama, él ha votado en el senado el 90 por ciento de las veces en apoyo a políticas del presidente Bush, McCain brinca y dice que "todo el mundo conoce mi record", oponiéndose a cabilderos, a proyectos de ley innecesarios y hasta a su propio partido.

Esto es particularmente cierto en el tema migratorio. La plataforma del partido Republicano estableció en la pasada convención en St. Paul, Minnesota, que el inglés debería convertirse en el idioma oficial de Estados Unidos y que debería prohibirse la educación bilingüe en las escuelas.

Cuando le pregunté a McCain si él estaba de acuerdo con esta postura de su partido, contestó con un inequívoco "no". Pero luego matizó: "Oficial o no, pero (el ingles) es nuestro lenguaje".

"Vamos a hablar abiertamente", me dijo. "¿Nuestro partido ha sido afectado negativamente por el lenguaje que ha usado?", se preguntó. "Sí", se respondió. "Pero yo soy la persona que enfrentó el tema de la inmigración cuando no era popular hacerlo".

El plan de McCain es sellar las fronteras antes de retomar el espinoso asunto de la legalización de millones de inmigrantes indocumentados. "Tenemos que asegurar nuestras fronteras, no sólo por la inmigración ilegal, sino también por las drogas", me dijo. "El presidente (de México, Felipe) Calderón está peleando ahora mismo por el corazón y el alma de su país debido a que los carteles de las drogas están controlando ciudades en México. Nosotros debemos ayudar". Y el plan Mérida, dijo McCain, es una forma de hacerlo.

Contrario a lo que establece la plataforma de su partido, McCain sí estaría dispuesto a ofrecer "un camino hacia la ciudadanía norteamericana" para millones de indocumentados, bajo la condición de que no hayan cometido ningún crimen, paguen una multa y esperen su turno tras los que han solicitado entrar legalmente.

"No hay 12 millones de esposas
en Estados Unidos" para arrestar y deportar a todos los indocumentados, me dijo el candidato republicano. "Estos son hijos de Dios".

McCain no desaprovechó la ocasión para criticar a Barack Obama por nunca haber viajado a América Latina, por no apoyar el tratado de libre comercio con Colombia (que aún se está negociando) y por amenazar con suspender o revisar de manera unilateral el tratado de libre comercio entre Estados Unidos,México y Canadá.

"Yo estoy a favor del libre comercio, de abrir esos mercados y de mejorar las vidas de la gente en México y en nuestro hemisferio para que no tengan que venir a Estados Unidos", me dijo. "El senador Obama quiere cerrar esos mercados".

A pesar de todo lo anterior, McCain no tiene la mayoría del voto hispano. Según un estudio del Pew Hispanic Center, solo el 11 por ciento de los votantes hispanos cree que McCain sería mejor que Barack Obama para los latinos. Y si McCain no mejora su posición entre los votantes latinos en los próximos dos meses, podría perder Nuevo México, Colorado, Nevada, la Florida y hasta la presidencia.

El factor Palin

Pero él está confiado en que Sarah Palin le va a ayudar a capturar esos votos, enfatizando la historia de su familia.

El hijo mayor de la gobernadora está a punto de ir como soldado a Irak y el más pequeño de sus cinco hijos -de apenas 4 meses- sufre del síndrome de Down.

"Yo creo que los latinos se van a encariñar con ella y la van a querer tanto como la gente que la conoce bien", me dijo McCain antes de despedirse.

Iba de prisa. Lo esperaban más de 12 mil personas en un enorme acto de campaña aquí en Colorado. Seguía entusiasmado. Todo parecía cambiar para John con Sarah a su lado…

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