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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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Siento el amor por todos lados. De pronto, los Republicanos y los Demócratas adoran a los hispanos. A todos, en general, pero a los votantes latinos en particular.

Las convenciones políticas en Denver y Saint Paul se han convertido en fiestas para celebrar el orgullo hispano (o cualquier cosa que nos haga sentir bien). Hoy todos nos quieren invitar a su casa. Mi casa es su casa, nos dicen. Digamos que es un amor cíclico. Aparece, sorpresivamente, cada cuatro años. Y siempre cuando hay elecciones presidenciales. Qué raro ¿verdad? Los candidatos Barack Obama y John McCain nos dicen lo que queremos oír. Son todo abrazos y sonrisas.

Pero, ¿por qué, de pronto, nos quieren tanto? ¿Qué pasó?

Bueno, la respuesta es muy sencilla. En una elección presidencial tan cerrada, como la tendremos en Estados Unidos, serán los 9 o 10 millones de votantes latinos los que decidirán al ganador de la Casa Blanca.

Nunca antes en la historia de Estados Unidos los votantes hispanos habían sido tan buscados. Son como la niña bonita de la fiesta a la que todos quieren enamorar. Casi todos los precandidatos a la presidencia participaron en los dos foros transmitidos exclusivamente por la televisión en español. Eso nunca antes había ocurrido.

Tanto Obama como McCain han realizado ya múltiples entrevistas con la prensa hispana. Eso nunca antes había ocurrido.

Los Demócratas anunciaron que se gastarán 20 millones de dólares para captar el voto hispano, y los Republicanos han armado un sofisticado sistema para atraer en español a los votantes. Eso nunca antes había ocurrido. La nueva regla de la política norteamericana es que nadie puede llegar a la Casa Blanca sin antes pasar por los medios de comunicación en español. Nadie.

Sólo uno de cada 10 votantes que irán a las urnas el martes 4 de noviembre es hispano. Pero su importancia radica en que los votantes latinos están concentrados en estados que pudieran decidir la elección.

Un poquito de historia. La elección presidencial del 2000 fue decidida por 537 votantes cubano-americanos en la Florida. Y la elección presidencial del 2004 fue decidida por 67 mil hispanos (en su mayoría de origen mexicano) en Nueva México, Colorado y Nevada que votaron por George W. Bush y no por John Kerry.

La lección está a la vista: el voto hispano decide elecciones.

Cada vez hay más latinos en Estados Unidos y cada vez votan más. Los partidos políticos nos están tratando de enamorar porque somos el
futuro de este país. No exagero.

En el año 2106 los latinos se convertirán en la mayoría en Estados Unidos (si los nacimientos y la inmigración se mantienen constantes y mis cálculos son correctos). Este crecimiento se basa en que los hispanos tienen más hijos que otros grupos étnicos -2.3 hijos por familia, en promedio- y en la inmigración que viene del sur –el gobierno de México acaba de informar que casi 12 millones de mexicanos viven en Estados Unidos y que 580 mil más llegan cada año.

Mientras tanto, basado en los últimos datos de la Oficina del Censo, los hispanos pasarán de los 46 millones actualmente a ser 132 millones en el año 2050. Es decir, los latinos que son hoy el 15 por ciento de la población, serán el 30 por ciento en el 2050, y el 50 por ciento o más en el 2106.

No veremos el momento en que los hispanos serán más que los blancos, afroamericanos y asiáticos, pero para allá vamos. Es difícil imaginarse como será Estados Unidos con una mayoría latina. Pero me atrevería a aventurar un par de cosas: una, que el español seguirá muy vivo en Estados Unidos, y dos, que para ese entonces ya habremos tenido varios presidentes hispanos.

Es más, yo creo que el primer presidente hispano ya nació. Pero quizás acaba de entrar a kinder, o está explorando los últimos juegos de video, o texteando en su celular, o regresando a la universidad luego de ver las olimpíadas. Lo que pasa es que los latinos son, en promedio, más jóvenes (27 años) que el resto de los norteamericanos (36 años). Lo que todo esto significa es que los partidos políticos y los candidatos tienen toda la razón en tratar de caerle bien a los hispanos. Los latinos hoy deciden elecciones y mañana decidirán la dirección de este país.

Así es que, si en los próximas días ven a Barack Obama, a John McCain y a los delegados a las convenciones demostrar efusivamente su amor por los latinos, ya saben por qué. Es que nos quieren muchísimo… cada cuatro años.

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