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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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Pocos dentro de Cuba han aguantado una crítica de Fidel Castro, con nombre y apellido, sin terminar en la cárcel o en el cementerio. Pero Yoani Sanchez sí.

Cuando Yoani ganó el premio de periodismo Ortega y Gasset, en España, el gobierno cubano le prohibió ir a Madrid a recibirlo y Fidel despotricó contra ella: "Hay jóvenes cubanos, enviados especiales, para realizar labor de sapa (traidores) y prensa neocolonial de la antigua metrópoli española que los premia". Tras esa crítica, muchos temían que Yoani terminaría en una prisión, al igual que una docena de periodistas independientes.

Pero no pasó nada. Quizás es que el régimen cubano se está resquebrajando de blog en blog. O tal vez ha sido tomado por sorpresa por la nueva tecnología y por la recién ganada celebridad de esta filóloga de 32 años que maniobra la internet como si fuera un arco y flecha. Hablamos por teléfono; ella en la Habana y yo en Miami. Y con la absoluta convicción de que nos estaban grabando. “Me parece bien que también consuman su cintas en algo así”, me dijo entre bromeando y desafiante.

"Si nos escuchan, que sepan que no tengo nada que esconder (...) me tranquiliza si ellos están oyendo porque saben que lo que tengo que decir son argumentos, ideas; lo mismo que escribo en mi blog", agregó.

Lo que Yoani Sánchez escribe desde abril del 2007 en su blog "Generación Y" (www.desdecuba.com/generaciony/) son pedazos -punzantes, sangrantes y hasta divertidos- de la vida diaria dentro de Cuba: cómo durante el verano hay que hacer cola por tres días para comprar un boleto de omnibus a las provincias; la cerveza que cuesta el equivalente al salario completo de un día; la esquizofrenia económica de ganar una miseria en pesos cubanos, que no sirven para nada porque la mayoría de los productos se venden en pesos convertibles o moneda extranjera.

Cuando le pregunté si ella era la "nueva enemiga digital del gobierno cubano", ella me dijo que no le gusta definirse en negativo.

"Yo soy sencillamente una ciudadana que discrepa al gobierno y le dice, precisamente, eso que muchos pensamos, en voz alta", comentó. "Y es decirles: ustedes no son nuestros líderes, sino los que administran nuestros recursos y, como tal, tienen que responder a nuestros cuestionamientos y ante nuestras críticas".

La Generación Y, me explicó, es el grupo de cubanos que está entre los 25 y 40 años, y muchos de los cuales
tienen nombres muy creativos que empiezan con la letra Y: Yoandri, Yunieski, Yudislady, Yanpier, Yanisel, Yoandri y, por supuesto, Yoani. Y es, también, la generación que puede llevar a Cuba a un cambio.

Yoani cree que el candidato presidencial Demócrata, Barack Obama, está "resquebrajando la imagen del enemigo", es decir, la imagen de Estados Unidos en Cuba. "La propaganda en Cuba nos ha ido construyendo una imagen del gobierno de Estados Unidos que se parece un poco al lobo de los cuentos infantiles", me dijo. Pero "Obama en estos momentos tiene mucha simpatía entre la juventud cubana. Su palabra 'cambio' es justamente la nuestra, y también entre la población negra cubana y entre los intelectuales".

Tras la desaparición de Fidel Castro de la vida pública hace dos años y del dedazo escogiendo a su hermano Raúl como dictador sucesor, hay algunos cambios en la isla. Los cubanos ya pueden ir a tiendas y hoteles que antes eran solo para extranjeros. O comprar teléfonos celulares, video grabadoras y computadoras. La de Yoani es una laptop de 1998 -"es como una máquina de escribir un poco mas sofisticada, si acaso"- que le vendió un balsero que se iba de Cuba y que necesitaba comprar un motor de Chevrolet para la balsa.

"¿Viven mejor ahora que cuando Fidel Castro estaba al frente?", le pregunté. "Me gustaría decirte que sí, que ha cambiado la vida, pero la realidad es más obstinada", me respondió. "La verdad nos hemos quedado con la mesa puesta a la espera de otros cambios más reales y más estructurales (...) por ejemplo, los cubanos estamos esperando que se elimine el permiso de salida y entrada al país (...) También la posibilidad de crear pequeñas y medianas empresas, la posibilidad de vender y comprar autos y casas (...) En fin, estamos esperando por libertades económicas, libertades ciudadanas y, sobre todo, libertades en el campo de la libertad de expresión".

El blog de Yoani no puede ser leído dentro de la isla. Está censurado. Ni siquiera en los dos cafés con internet que hay en la capital o en los hoteles. Pero ella, con una creatividad y paciencia infinitas, escribe su blog en su apartamento, "en un edificio modelo yugoslavo", cerca de la Plaza de la Revolución, donde viven 144 familias.

Tras escribirlo en su vieja computadora portátil, lo copia en un "memory flash" y "salgo a la calle a ver donde me puedo conectar (...)
A veces tengo que esperar hasta 3 horas para poder conectarme 10 minutos". La verdad es que hacía mucho que no se escuchaba una voz así dentro de Cuba. Y el temor de muchos, dentro y fuera de la isla, es que Yoani pronto sea silenciada.

"¿No te da miedo que te vayan a encarcelar?", le pregunté antes de despedirme. "El miedo siempre está", me dijo. "No creo que nadie pueda en esta isla despojarse del miedo". Pero luego me explicó su verdadera motivación. "Lo que más me dolería sería que un día mi hijo (que ahora tiene 12 años) me mirara a los ojos y me preguntara: 'Mamá ¿y tú que hiciste?' Entonces, al menos, yo tengo algo que responder. Bueno, yo hice algo pequeño, muy personal, apenas en internet, pero algo hice".

Posdata del blog

Generacion Y.

"Habito una utopía que no es mía. Ante ella, mis abuelos se persignaron y mis padres entregaron sus mejores años. Yo, la llevo sobre los hombros sin poder sacudírmela. Algunos que no la viven intentan convencerme -a distancia- que debo conservarla. Sin embargo, resulta enajenante vivir una ilusión ajena, cargar con el peso de lo que otros soñaron. A los que me impusieron -sin consultarme- este espejismo, quiero advertirles, desde ahora, que no pienso heredárselo a mis hijos".

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