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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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En un reporte de 601 páginas, una comisión presidencial ha concluido Que la guerra contra Irak se inició con información falsa o incompleta. Y este vacío de información permitió que se materializaran las intenciones de la administración del presidente George W. Bush de invadir Irak y destronar al dictador Saddam Hussein.

Según las investigaciones realizadas por los nueve miembros de la comisión encargados del estudio, se encontró que Bush recibió la información que quería escuchar pero no la que necesitaba para tomar una decisión basada en datos y hechos reales.

Todo parece indicar que una de las principales fuentes de Inteligencia que utilizó Estados Unidos para justificar la guerra contra Irak era muy poco confiable.

Le llamaban "Curveball" o "bola curva." Era un desertor iraquí quién

Le había dicho a los servicios de inteligencia de Alemania que Saddam

Hussein estaba construyendo unos laboratorios móviles para producir armas químicas y bacteriológicas. Pero el problema es que Curveball nunca habló directamente con agentes norteamericanos de la CIA y que, como si fuera poco, tenía problemas mentales y con el alcohol, según reportó el diario The New York Times.

Los comentarios del poco confiable Curveball fueron tomados al pie de la letra y presentados como verdad absoluta durante la comparecencia del entonces Secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, en la Organización de las Naciones Unidas el 3 de febrero del 2003.

La credibilidad de la información proporcionada por Curveball era Tan poca que difícilmente hubiera sido publicada por algún periódico que se dé a respetar. Sin embargo, entró como mantequilla en el informe de Powell al mundo.

La terrible y trágica conclusión: Estados Unidos justificó la guerra contra Irak, en parte, por los comentarios hechos a terceras personas por un hombre desbalanceado emocionalmente.

A pesar de la dureza del informe de la comisión presidencial, no hay en él una crítica directa a la Casa Blanca por la forma en que manejó la información falsa que recibió.

El gobierno norteamericano, por el contrario, la aceptó sin Cuestionar porque era lo que le convenía. Bush y sus asesores querían atacar a Irak y encontraron en estos reportes incompletos la justificación pública que necesitaban.

"Es difícil negar la conclusión de que los analistas de espionaje trabajaron en un medio ambiente que no promovía el escepticismo," concluyó el reporte.

La comisión, que aceptó la Casa Blanca a regañadientes, dejó muy claro que en el momento del
primer bombardeo norteamericano contra Irak el 19 de marzo del 2003 no había evidencias concretas de que Irak tenía armas de destrucción masiva. Esto a pesar de que esa fue la principal razón para iniciar la guerra.

¿Y qué ha pasado tras la publicación del reporte de la comisión presidencial? Nada. Absolutamente nada. Nadie ha perdido su puesto y, aparentemente, nadie lo perderá. Estados Unidos se tardará mucho tiempo en reestablecer su credibilidad en el mundo.

¿Quien le creería al gobierno norteamericano en estos momentos si quisiera justificar una guerra contra Iran diciendo que ahí se quieren producer armas atómicas?

¿Que países apoyarían a Estados Unidos en una ataque a Corea del Norte si dijera que ese país está a punto de lanzar bombas nucleares contra Corea del Sur?

Lo más preocupante es que el reporte indica que las mismas fallas de

espionaje que existieron respecto a Irak pudieran repetirse al analizar Irán y Corea del Norte.

Al final de cuentas, el inspector de Naciones Unidas, Hans Blix, tuvo razón cuando le dijo al Consejo de Seguridad el 14 de febrero del 2003 que no había encontrado evidencias de armas de destrucción masiva en Irak.

Pero aquí en Estados Unidos nadie lo quiso escuchar. Los tambores de guerra eran ensordecedores y pocos periodistas, lo tengo que reconocer, se atrevieron a cuestionar la propaganda que salía del gobierno norteamericano. La guerra comenzó cuatro semanas después del correcto informe de Blix.

El reporte de la comisión presidencial, tristemente, llega demasiado tarde. El número de soldados norteamericanos muertos en Irak sobrepasa los 1,500 y el de iraquíes es de decenas de miles. Después de todo, las sanciones y las inspecciones contra Irak estaban funcionando.

Es cierto, lo único bueno que ha salido de todo esto es que hay un dictador menos en el mundo y que Irak da sus primeros pasos en el largo camino hacia la democracia.

Pero yo me pregunto que habría pasado si Bush le hubiera dicho al Pueblo norteamericano que quería invadir Irak para imponer ahí la democracia y para deshacerse de un dictador.

¿Hubiera tenido suficiente apoyo de ambos partidos? ¿Lo habría apoyado el público norteamericano?

Dudo mucho, sin embargo, que la guerra contra Irak se habría iniciado si se hubiera hecho publica hace dos años la información que hoy tenemos.

La guerra contra Irak, ya lo sabemos, no fue un último recurso. Esa fue Una guerra que comenzó por error.

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