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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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Cumplo 50 aos. Y hago una pausa. Ya pas ms de la mitad de mi vida y, afortunadamente, hay un par de cosas que he aprendido y otras que me resisto a aceptar. Este es mi estado de cuentas.

Mi primera observacin es sobre la brevedad de la vida. Es un clich maysculo. Pero cada ao que pasa es proporcionalmente ms rpido que el anterior. S, el tiempo es relativo. Un ao para mi hijo es eterno; para m, en cambio, vuela.

Desde luego, por ms que quiera estirarla, ya no puedo aplicarme la palabra "jven". Hay maanas en que soy un lejano espectador de m mismo y no reconozco al que est semiborroso en el espejo. No hay negacin. Los achaques, las arrugas, las canas y las maas estn todos ah. Pero lo curioso es que mi cuerpo y mi mente no registran todava el cinco y el cero y se sienten, digamos, de otra edad.

Me explico. Los hombres a principios del siglo pasado se moran, en promedio, al cumplir la edad que ahora tengo. Vivo en tiempos extras gracias a los avances de la nutricin, la medicina y la tecnologa; unos perfectos desconocidos alargaron mi vida. Gracias.

El montn de aos, sin embargo, no te hace automticamente ms listo. Conozco a demasiados viejos cascarrabias. Pero s ayuda a estar ms consciente de todo. Ahora aprecio ms los momentitos que antes dejaba pasar sin atencin. Y por eso -- slo por eso -- creo que vivo mejor.

La segunda observacin es sobre lo inesperado en la vida. Pasan tantas cosas fuera de nuestro control que a veces resulta una proeza cumplir con todas las citas de un solo da. Trato frecuentemente de engaar al calendario planeando con varios meses de anticipacin. Pero s que es una trampa.

La vida no es previsible ni justa. An me asombro al darme cuenta de que estuve mucho ms cerca de morirme en un tontsimo accidente de trnsito en una maana soleada que cubriendo cinco guerras. Eso no tiene mucho sentido verdad?

Mi tercera observacin -- y me apena, por adelantado, que le moleste a algunos -- es que, con la edad, han crecido mis dudas sobre la religin. Es algo estrictamente personal: algunas de las personas ms intolerantes que he conocido son creyentes fanticos.

Tengo ms preguntas que respuestas. Por qu sufrimos? Por qu se enferman o se mueren los nios? (S que mi e-mail se va a inundar
de contestaciones.)

Adems, no conozco a nadie que me pueda decir con absoluta certeza qu pasa despus de morir. Y prefiero vivir as; sin creencias sobrenaturales pero, tambin, sin mentiras piadosas. A m me ha resultado ms el actuar en la tierra que pedirle al cielo.

No creo en el destino ni en el mito de que las cosas pasan por algo. Creo, como los viejos existencialistas, que hay que darle un propsito a nuestra vida y ya. Por lo tanto, no es necesario pertenecer a una religin institucionalizada para tratar de dejar las cosas un poquito mejor que como las recibimos.

Mi cuarta observacin es mucho ms terrenal. Hay que aprovechar el (mucho o poco) tiempo que estamos en el planeta. Y hacer lo que ms te gusta es uno de los secretos para una vida plena.

Al cumplir los 40 aos me regal el "no": no hara ms lo que no quisiera (lase bautizos, bodas, compromisos...). Y ahora a los 50 aos me regalo el s: har mucho ms de lo que me gusta.

Hay momentos claves -- como dice mi cuada -- en que es preferible tomar una decisin "bien sentida" que una decisin bien pensada. Escoger con quin compartes tu vida cae en esta categora. Decidir como pasas ocho, 10 12 horas al da, tambin.

Sospecho que quienes tienen xito no son, necesariamente, los ms inteligentes. El xito es pasin ms perseverancia. Escog una carrera -- el periodismo -- que me ha permitido viajar millones de kilmetros y conocer a cientos de personas que han cambiado el mundo y son exitosas. Y creo que todas tienen algo en comn: hacen lo que ms les gusta, siguen sus instintos y son muy luchadoras.

Y mi quinta y ltima leccin -- una por dcada -- tiene que ver con la maravilla de vivir. Hay tanto que rescatar.

Desde luego que me arrepiento de algunas cosas. Sera estpido creer que no me he equivocado. Pero a esos errores -- que son muchos y slo mos -- les exprim un poquito de experiencia, humildad y humor ... para cuando haga falta.

Mi balance es positivo: ms buenas vibras que malos rollos y ms amor que desamor. Quizs, como alguna vez me dijo el abuelo de mi hija, la felicidad est en que te quieran quienes t quieres. Y me siento bien rodeado.

Al final de cuentas, estoy al da, bien parado en la tierra, con casi todos los mos
y en paz. Me gusta mi vida a los 50. No puedo imaginarme un mejor regalo de cumpleaos.

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