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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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Hay norteamericanos convencidos de que en su país hay una invasión de mexicanos e inmigrantes en general.

Quién lo fuera a decir. En la misma nación que es la mayor potencia militar del mundo, que recientemente invadió Afganistán e Irak, y que carga una larga y triste historia de intervenciones en América Latina, hay gente que se siente invadida.

Uno de ellos es el ex candidato presidencial republicano, Pat Buchanan.

Sería fácil acusar de fantasioso y alarmista al último libro de Buchanan -- State of Emergency; The Third World Invasion and Conquest of America (Estado de emergencia; La invasión del Tercer Mundo y la conquista de Estados Unidos) -- si no fuera porque hay tanta gente que piensa como él. El libro es el sexto más vendido en Estados Unidos, según la lista que compila el diario The New York Times.

"Entre 10 y 20 por ciento de todos los mexicanos, centroamericanos y caribeños se han mudado a Estados Unidos", escribe Buchanan. "Uno o dos millones (de inmigrantes) entran cada año y se quedan, la mitad de ellos en franco desafío a las leyes norteamericanas ... Esto es una invasión, la más grande invasión de la historia".

Buchanan y sus seguidores creen fervientemente dos cosas: uno, que hay demasiados extranjeros en Estados Unidos y dos, que los nuevos inmigrantes no se están integrando a la sociedad norteamericana de la misma manera en que otros grupos (alemanes, polacos, italianos ...) lo hicieron el siglo pasado.

Bueno, Buchanan y sus seguidores están equivocados.

Es cierto que en Estados Unidos hay alrededor de 36 millones personas nacidas en el extranjero (la mayoría de origen mexicano). A Buchanan esto le parece muchísimo, pero en realidad no lo es. Los extranjeros, actualmente, son sólo 12 por ciento del total de la población; a principios del siglo 20 eran 14 por ciento. Entonces ¿por qué tanto alboroto?

El problema para Buchanan es que esos nuevos inmigrantes son, mayoritariamente, latinoamericanos y no europeos. A mediados de este siglo los blancos anglosajones serán una minoría en Estados Unidos, como está ocurriendo ahora en California o en este estado de Texas. Eso le horroriza al escritor ultraconservador. "Debido al origen de nuestra gente", escribe Buchanan, "Estados Unidos será un país del Tercer Mundo."

No es cierto.

Los hispanos, contrario a lo que argumenta Buchanan, se están asimilando muy rápidamente a Estados Unidos: la mayoría de los latinos de segunda generación se comunican mejor en inglés que en español; los
hispanos de tercera generación tienden a casarse fuera de la comunidad latina; y 9 de cada 10 hispanos son bilingues.

Hay más: los hispanos son dueños de más de un millón de negocios en Estados Unidos y más de medio millón de latinos son médicos, abogados y tienen una maestría o doctorado. El procurador general de justicia es hispano, ya hay tres latinos en el Senado, un gobernador hispano y no está lejos el día en que un hombre o una mujer con apellido García, Rodríguez o López llegue a la Casa Blanca.

Hoy todo es posible para un hispano en Estados Unidos.

Lo que pasa es que Buchanan y compañía no quieren reconocer lo inevitable: Estados Unidos es un país multiétnico, multicultural y multirracial. Y ahí radica su fuerza. La identidad de esta nación no está ligada al inglés, a su origen étnico o al color de su mayoría, sino a sus valores más tradicionales: su aceptación histórica de los inmigrantes, su tolerancia a la diversidad y sus innovaciones. Esta es una nación única en ese sentido.

En el Congreso de Estados Unidos, desafortunadamente, mucha gente piensa como Buchanan y cree que con un muro de más de 1,100 kilómetros se va a frenar la "invasión" que llega del sur. Ese es un error.

La inmigración que viene al norte es como un torrente de agua: ante un muro se cuela por los lados. Son los altos salarios y las oportunidades los que atraen a tantos inmigrantes a Estados Unidos y este país los necesita para crecer. Sus contribuciones, a pesar de lo que sugiera Buchanan, son mucho mayores que los costos que generan para la sociedad.

Pero aún si lograran sellar la frontera con México a los indocumentados, la transformación social y cultural de Estados Unidos es inevitable.

En el 2005, por primera vez, hubo más hispanos nacidos en Estados Unidos que inmigrantes provenientes de América Latina.

No, en Estados Unidos no está ocurriendo ninguna invasión hispana ni los mexicanos están reconquistando el sur del país. Invadir o reconquistar implicaría un dominio y control que los hispanos y los inmigrantes no tienen ni quieren. Y México, la última vez que revisé, no estaba en guerra contra Estados Unidos.

Sin embargo, sí reconozco que el enorme crecimiento de los hispanos y el constante flujo de inmigrantes de Latinoamérica están cambiando para siempre la cara de Estados Unidos. Y este país, señor Buchanan, es mucho mejor gracias a
ellos.

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