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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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Para mí se está convirtiendo en una tradición: Cada vez que hay elecciones presidenciales en México visito al escritor Carlos Fuentes y le pregunto cómo ve las cosas. Lo hice en el 2000, cuando México se convirtió en una verdadera democracia representativa, y lo repetí ahora tras las elecciones más competidas en la historia del país. Inevitablemente salgo de allí con una idea mucho mas clara del momento que está viviendo la república mexicana.

Así lo vi: suéter azul, camisa abierta, ojos atentos, bigote bailarín, manos perfectas, enfáticas, palabras precisas, en control, a gusto en su piel color sol y negándose a decir, con cortesía, por quién votó: "El voto es secreto".

"México aguanta dos volcanes", me dijo el autor, nacido en 1922, cuando le pregunté si la frágil democracia mexicana, con apenas seis años de vida, podía soportar un resultado electoral tan estrecho, quejas, impugnaciones y protestas.

"Este es un país con una sociedad civil muy fuerte, que tiene una cultura muy fuerte y que ha venido practicando la democracia en mil agrupaciones cívicas", añadió. "Hay una cultura cívica que se ha desarrollado subterráneamente, si usted quiere. Este país tiene una larga tradición de ejercicio democrático que, si no se ha manifestado siempre en la altura institucional, sí se ha ejercido a la altura de la cultura popular".

De pronto, las pasadas elecciones presidenciales en México y los días de incertidumbre que le han seguido -- tras la impugnación de los resultados oficiales hecha por Andrés Manuel López Obrador, el candidato del Partido de la Revolución Democratica (PRD) y el mitin masivo del sábado -- tenían un airecillo de la crisis electoral que vivió Estados Unidos en el 2000.

Pero había más. Los ataques personales, los insultos y la publicidad negativa que caracterizan cualquier elección norteamericana, local o federal, entraron a México de jalón en este 2006. La pregunta era, entonces, si la política en México se estaba "americanizando".

"Nos estamos afrancesando, italianizando, españolizando", contestó quien escribió "La Región Más Transparente" y "Diana o La Cazadora Solitaria". "Quiero decir que estamos entrando en la normalidad democrática".

Fuentes, el mismo que fue embajador mexicano en Francia y que luego renunció en protesta, rechazó la sugerencia de algunos perredistas de que la elección de este 2006 tenía, en sustancia, ciertas similitudes con el fraude electoral de 1988 (cuando el priísta Carlos Salinas de Gortari le robó la presidencia al
ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas).

"¿A usted esto le huele a fraude?" "¡No puede haber fraude!" respondió, subiendo la voz. "Las instituciones,los candados, como le decimos aquí, no lo permiten. Porque el sistema está muy fundamentado y la elección ha sido perfectamente transparente. De ninguna manera. Y es muy peligroso hablar de fraude".

México tiene una larga y triste historia de violencia al tratar de resolver sus conflictos. Y ahí están la independencia (1810), la Revolución (1910), la matanza de Tlaltelolco (1968) y el asesinato de Luis Donaldo Colosio (1994) para poner sólo unos ejemplos. Sin embargo, Fuentes cree que ésta es una actitud superada.

"Hay otro país que tiene una historia de gran violencia, que es España", me explicó, didáctico, el autor, tambien, de "Terra Nostra" y "El Naranjo". "La guerra civil española fue una de las más grandes matanzas del siglo 20 y han logrado encausarse en, hacia y con la democracia. Yo creo que en México ha pasado lo mismo. Hay una memoria de la violencia del pasado. No creo que nadie en México quiera regresar a esa violencia, sino que se acepten y se adopten todas las avenidas legales y constitucionales que se han abierto en los últimos 15 años".

Tanto los resultados preliminares -- que fueron tan imprecisos como controversiales -- como el conteo de los votos oficiales, le dieron a Felipe Calderón, el candidato del Partido Acción Nacional (PAN), una ligera pero clara ventaja sobre López Obrador. Y Fuentes explica estos resultados, en parte, por la campaña del miedo contra López Obrador y por la religiosidad del pueblo mexicano."Sí funcionó", me dijo sobre la campaña del miedo, "porque amedrentó a mucha gente que no votó por López Obrador. Simplemente eso. Pero ese voto es válido. Fue una táctica electoral, igual que en Estados Unidos donde Bush ganó la elección a partir del miedo, el terrorismo y la religión". "¿El catolicismo sigue pesando tanto en los mexicanos en el 2006?"

"Yo creo que la Vírgen de Guadalupe es la que, finalmente, decide las elecciones en México", respondió con una sonrisa y echándose hacia atrás en un cómodo sillón beige de su casa en el sur de la capital mexicana. "En medio de todos los trancazos que nos hemos llevado en los últimos 50 años siempre es la figura inmaculada, la figura intocable, es la figura que nos permite decir `gracias a Dios somos ateos"'.

"Con tantos (votantes) indecisos
¿cree usted que al final muchos mexicanos votaron por el candidato que se sentía mas católico, en este caso Felipe Calderón?"

"Posiblemente", me dijo. "Yo creo que muchos sí votaron por razones religiosas por Calderón.

"México es un país conservador y siempre lo ha sido", continuó Fuentes, para luego calcular que con la suma de los votos del PAN y el PRI (Partido Revolucionario Institucional) "ya tenemos una mayoría de derecha". El próximo presidente de México tiene dos retos inmediatos. El primero es gobernar un país dividido por la mitad. Ganó con 15 millones de votos pero 26 millones votaron contra él. "El gobierno tiene que ser conciliación; es un gobierno que tiene que negociar con un Congreso dividido en tres partes".

El otro problema es crear buenos trabajos para que los jóvenes mexicanos dejen de irse a Estados Unidos. "Lo que esta pasando con el trabajador mexicano ya no se puede llamar migración", comentó el escritor de "El Espejo Enterrado", donde biseca la relación entre México y Estados Unidos. "Es un éxodo. Se nos están yendo millones de gentes... De 120 millones de mexicanos, 50 (millones) viven en el desempleo. La pobreza los obliga a emigrar. Son problemas permanentes en México que tiene que abordar el próximo presidente".

Este 2006 pinta la raya en México. Puede ser que el país aguante dos volcanes: el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Pero ahora habrá que ver si puede aguantar, al mismo tiempo, a un candidato ganador y a otro que insiste en que le robaron la victoria.

Fuentes cree que sí se puede. "Estamos dentro de una normalidad democrática, con los vicios y virtudes propias de la democracia. Como dijo Winston Churchill, la democracia es el peor sistema político, con excepción de todos los demás".

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