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Jorge Ramos
Periodista Internacional

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A menos que las cosas cambien de forma dramatica en los proximos dos meses, el voto de los mexicanos en el extranjero corre el peligro de ser irrelevante y numericamente insignificante.

Lo que es, sin duda, un logro historico -- por primera vez los mexicanos en el exterior votaran en unas elecciones presidenciales -- podria terminar como un experimento electoral mal parido.

Hasta el momento de escribir este articulo, de un total de 4 millones de votantes potenciales solo 1,073 habian enviado su solicitud de voto al Instituto Federal Electoral (IFE).

Tanto las autoridades electorales, como los promotores del voto en el congreso de Mexico y las organizaciones de mexicanos en el exterior estan frustrados y desconcertados por estos bajisimos porcentajes.

La expectativa era que cientos de miles de mexicanos aprovecharan esta oportunidad de influir, desde lejos, en la eleccion para presidente en julio del 2006. Pero no ha sido asi. ¿Por que?

"Desconocemos la explicacion del poco registro," me dijo en una entrevista Luis Carlos Ugalde, el presidente del IFE, explicando que se trata de un proceso "inedito" para Mexico. "Por eso tenemos que hacer el mayor esfuerzo."

Parte del problema es que el congreso mexicano aprobo este tipo de voto muy tarde -- el 30 de junio del 2005 -- y el IFE no tuvo mas remedio que echarse a correr cuando le tiraron la pelotita.

Aun asi, la informacion no esta llegando con la claridad y rapidez que requiere este proceso. Si no se hace algo verdaderamente efectivo antes del 15 de enero (fecha en que se cierra el periodo de solicitud del voto desde el exterior) se habra desaprovechado una oportunidad unica. La verdad es que nadie estaba preparado, ni organizativa ni economicamente, para un reto de esta magnitud. Y se nota. Vean las raquiticas cifras.

El IFE, apropiadamente, esta enfatizando en sus mensajes la importancia del proceso y no la flacura de los numeros.

Pero los bajos registros tienen preocupadas a las autoridades electorales y a quienes durante decadas buscaron que se materializara este derecho.

Ya hay, desde luego, dedos acusadores y luego habra mucho tiempo para deslindar culpas. Mientras tanto, es preciso hacer algo. Ahora mismo.

A nadie le conviene que esto fracase. Todos perdemos si el voto de los mexicanos en el exterior resulta ser un simple ejercicio simbolico, casi personal, sin influencia politica. Por eso el IFE ha solicitado al
congreso una partida extra de US$7.5 millones (que se suman a los US$1.5 millones ya asignado) para la promocion del voto en el exterior.

En total, el IFE se gastara unos US$120 millones para hacer del voto en el extranjero una realidad, segun la cifra que me proporciono Pilar Alvarez Laso, la vocera para la promocion del voto de los mexicanos en el extranjero. Indudablemente ella tiene un trabajo sumamente dificil en todo este proceso. Y sin duda, sera uno de los votos mas caros de la historia.

Veamos. Las experiencias de otros paises sugieren que los porcentajes de votacion de ciudadanos que viven en el extranjero varian del 1 al 5 por ciento. En el caso de los mexicanos que viven en el exterior, si solo 1 por ciento de los 4 millones de votantes potenciales ejerciera ese derecho, estamos hablando de 40,000 electores (aunque incluso esto suene hoy muy optimista). Es decir, cada voto de un mexicano en el exterior costaria US$3,000. Y este es un costo exageradamente alto.

Seria mas barato pagarle el boleto de avion en primera clase a Mexico a cada uno de esos votantes, ponerlos en un hotel de lujo, pagarles todas sus comidas, llevarlos en limosina con chofer a votar el domingo 2 de julio y regresarlos bien descansaditos a Estados Unidos. Esto, desde luego, es absurdo, impractico e imposible en el caso de los indocumentados. Sin embargo, ilustra perfectamente lo cara que es la democracia. Pero, es un gasto necesario.

No me extrana, por ejemplo, que una lectora me haya sugerido que seria mejor usar ese dinero para las victimas de los huracanes en Chiapas y la peninsula de Yucatan.

Y me aterra que en el congreso mexicano habran llamados a revertir ese derecho luego de las elecciones si el numero de votantes en el exterior se mantiene tan bajo. Peor todavia, una pobre participacion electoral separaria aun mas a los mexicanos que viven en Mexico de los que viven fuera.

Escucho desde ahora las posibles recriminaciones: "A ustedes por alla no les importa su pais," "Solo piensan en dolares" o "Ya ni son mexicanos."

La realidad es mucho mas compleja. Ademas de que este proceso se autorizo demasiado tarde, tiene muchas fechas limite; no existe una campana informativa por radio y television en Estados Unidos (donde esta la mayoria de los electores); los candidatos tienen prohibido viajar al exterior para darse a conocer;
si no se puede bajar la solicitud por internet -- ¿cuantos inmigrantes mexicanos tienen computadora? -- se pierde mucho tiempo yendo al consulado por una solicitud de voto; y, como si esto fuera poco, cada votante tiene que pagar US$9 (que es el equivalente a casi dos horas de trabajo) para enviar su solicitud al IFE en correo certificado.

Por esto hay poca participacion. Para los mexicanos en el exterior e s mucho mas dificil votar que para los mexicanos en Mexico. A pesar de las buenas intenciones, las leyes electorales dividieron politicamente a los mexicanos.

Las cosas se complican aun mas para quienes no tenemos credencial de elector. Yo tuve que viajar a la ciudad de Mexico para sacar una. Y, por cierto, la experiencia en un modulo de unas de las colonias en la ciudad fue impresionantemente rapida, efectiva y amable. Dentro de unos dias tendre que volar de nuevo de Miami a la capital mexicana para recoger mi credencial y luego, ya de regreso, enviar mi solicitud de voto al IFE.

Mi voto me va a costar caro. Pero vale la pena.

A mis 47 anos nunca he votado. Nunca. No lo he hecho en Estados Unidos, porque no soy ciudadano norteamericano, ni en Mexico donde siempre me resisti a votar en un sistema donde el unico voto que importaba era el del presidente en turno. Desde el 2000, sin embargo, Mexico ya es una verdadera democracia representativa y ahora me alegra la posibilidad de votar desde el exterior. Para mi va a ser algo de festejar.

Por eso veo con enorme tristeza y preocupacion lo que esta pasando con el voto de los mexicanos en el exterior. Yo, por mi parte, creo que estoy haciendo lo que me corresponde al registrarme para votar por correo y hablando del tema en television, radio, periodicos y donde me dejen.

Otros, desde luego, han hecho mucho mas. Pero todos estos esfuerzos parecen improvisados, tardios, insuficientes e incompletos. Falta aun mucha coordinacion y direccion para que este voto no sea un fracaso.

Los mexicanos en el exterior, por fin, tenemos voz y voto.

Pero nuestra voz apenas se escucha y el impacto de nuestro voto esta en peligro.

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