La Voz Hispanic News - Latino newspaper for Washington and Oregon - Periodico Hispano
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Las cosas no tendrían que haber pasado así. Los titulares para el 25 de junio deberían haber sido sobre la tan esperada reunión en la Casa Blanca entre el presidente Barack Obama y lideres congresionales sobre el tema migratorio. Finalmente se sentaron a discutir como diseñar un proyecto de ley de reforma migratoria que complaciera a todos los interesados. Finalmente nuestro sistema de salud resquebrajado podría enderezarse y millones de indocumentados tendrían la oportunidad de legalizar su estatus. Pero inmigración volvió a quedar en segundo plano, esta vez por dos trágicas muertes. La muerte de Farrah Fawcett nos llenó de tristeza. Ver ante nuestros ojos a una de las bellezas de todos lo tiempos sucumbir ante las garras del cáncer fue un trago amargo pero no sorprendente. Al fin y al cabo ella había compartido con el mundo a través de un programa de televisión su larga lucha contra la mortal enfermedad mostrándonos lo que toma ser un luchador. Su elegancia y carisma la acompaño hasta el final. “¿Quién es Farrah Fawcett?” me preguntaron mis hijas. “Una de los Ángeles de Charlie,” les dije. Una mujer que nos llevó a tantas mujeres a cambiar nuestro estilo de peinado, y cuya sonrisa y optimismo nos trae inspiración. Lo que ocurrió unas horas después sí fue realmente inesperado. No podía creerlo cuando vi en las noticias que a Michael Jackson le había fallado el corazón y que estaba en coma. Los periodistas reportaban desde el lugar de los hechos y expertos hablaban de su trayectoria. Su muerte no se había confirmado pero era obvio que lo inevitable estaba por llegar. El rey del pop muerto a los 50 años de edad. No le tuve que decir a mis hijas quien era él, pero sí les tuve que explicar por qué su muerte había causado tanta conmoción. Mi hija de 12 años lo veía solo como un cantante que se había hecho demasiadas cirugías y que en algún momento fue acusado de abusar de un niño. La de 14 lo describió como un cantante famoso, que a pesar de lucir blanco era negro. ¿Por qué entonces tanta tristeza? Michael Jackson era sin duda alguna, una figura controversial. Sus contribuciones al mundo de la música son invaluables, aunque resultaron hasta cierto punto opacados por los constantes cambios en su apariencia y las acusaciones de abuso contra menores. Aun así, sigue siendo venerado por millones de fanáticos, los que han seguido su música a lo largo de los años, los que han sido inspirados por su singular estilo, y los que aprecian sus obras caritativas. Recuerdo muy bien a Michael Jackson de niño. Siempre fui una de sus más fervientes admiradoras. Seguí de cerca su carrera, cuando cantaba con sus hermanos, luego como solista, su transformación física y su carácter introvertido. Hasta cierto punto me daba lástima. Parecía un joven perturbado que había caído victima de su propio éxito. Perdió su juventud y no supo lidiar con ello. Irónicamente creo en su rancho “Neverland” un mundo de fantasía para después perderse en el mismo. Las expresiones de duelo han sido impresionantes. Pero aunque siempre es difícil ver a alguien morir tan repentinamente y claramente a destiempo, su muerte también nos toca a la nostalgia. Figuras como Michael Jackson y Farrah Fawcett nos recuerdan a otra era. Para los que vivimos durante esos años, es como revivir nuestra juventud, transportarnos a una época en la que el mundo era menos convulsionado y los iconos musicales se hacían de un talento innato. Qué manera de terminar un fuerte día de noticias. Que en paz descansen Michael Jackson y Farrah Fawcett. Y que la reforma migratoria se haga pronto una realidad.
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