La Voz Hispanic News - Latino newspaper for Washington and Oregon - Periodico Hispano
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Pareciera como si el radar encima de la Casa Blanca no estuviera ya atascado. Por fin comenzó a girar. Ahora recoge signos vitales al sur de nuestras fronteras. Quizá es por eso que en un período de un mes la administración Obama programó varias visitas de alto nivel a la región. En viajes separados, la Secretaria de Estado, Hillary Clinton, y la de Seguridad Interna, Janet Napolitano, fueron a México para reunirse allí con altos funcionarios mexicanos y discutir con ellos la creciente narcoviolencia en ese país y planear una estrategia común para combatir el problema. Por su parte, el vicepresidente Joe Biden fue a Chile y Costa Rica. En este último país participó en una minicumbre de un día con líderes centroamericanos en la que discutieron, entre otras cosas, los efectos negativos de la deportación de inmigrantes desde Estados Unidos. Los días 16 y 17 de abril el presidente Barack Obama también irá a México para tener reuniones bilaterales con su colega Felipe Calderón, antes de volar hacia Trinidad y Tobago para la quinta Cumbre de las Américas. Para Obama, éste será uno de varios encuentros de alto perfil con líderes mundiales desde que empezó su presidencia hace justo tres meses. Pero para los jefes de estado en América Latina y el Caribe la cumbre será una oportunidad que han estado esperando desde hace tiempo. Será la primera reunión con un presidente norteamericano que esperan prestará más atención a una serie de asuntos de interés común. Durante los últimos ocho años, muchos líderes en la región se han quejado de ser ignorados. Aunque el presidente George W. Bush dijo al principio de su primer mandato que Latinoamérica sería una prioridad -y su primer viaje como presidente fue a México- después del 9-11 la región fue sacada de su radar. Bush asistió a las tres últimas cumbres, incluso a una sesión especial en Monterrey, México, en el 2004, pero eso no logro contener los drásticos cambios en la región durante ese período, incluyendo una creciente ola antinorteamericana. La América Latina de hoy no es la misma de hace ocho años. Existen más tendencias o más gobiernos izquierdistas que nunca antes, incluyendo a El Salvador que acaba de elegir al primer candidato presidencial del izquierdista partido FMLN. Algunos gobiernos, como los de Ecuador, Bolivia y Nicaragua, han tenido relaciones tensas con Estados Unidos, y Venezuela parece hacer de la hostilidad contra el gobierno estadounidense, uno de los ejes de su revolución bolivariana. Aun así, según José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos, OEA, todos los países latinoamericanos, sin importar sus ideologías políticas, quieren hacer negocios con Estados Unidos. “Incluso las encuestas que señalan desconfianza de Estados Unidos, muestran que lo que la gente quiere es ser socio de Estados Unidos,” dice Insulza. “Nadie quiere crecer a la espalda de Estados Unidos, lo que quieren es una política que considere también sus intereses”. “El presidente Obama dijo una frase muy clara respecto a sus relaciones con el mundo,” me dijo Insulza en una reciente entrevista. “No queremos hacer políticas para ustedes, queremos hacer políticas con ustedes”. Eso es exactamente lo que se espera de Obama cuando se encuentre con los otros 33 miembros de la OEA en Trinidad y Tobago. Hay muchos asuntos de interés común en la región que serán discutidos durante la cumbre. Entre ellos: la pobreza, el crimen, el tráfico de drogas ilegales -que no sólo afecta a México-, el calentamiento global, la energía, la inmigración y cómo hacer frente a la crisis económica global que ha frenado el crecimiento sostenido que la región ha venido experimentando desde el 2002. Un punto de contienda durante la cumbre será seguramente Cuba, el único país en la región que no es miembro de la OEA. Varios jefes de estado de Sur y Centroamérica han visitado la isla comunista en los últimos meses en una muestra de apoyo y varios ministros de defensa de la región han hecho un llamado a Estados Unidos para que levante el embargo contra Cuba. “En este primer encuentro,” dice Insulza, “lo más importante será el tono de la cooperación. Esperamos que durante esta quinta Cumbre de las Américas, que el tono del multilateralismo impere por encima del tono de unílateralismo como el que hemos conocido hasta ahora de Estados Unidos”.
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