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Maria Elena Salinas
Periodista Internacional

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Quien haya pensado que la crisis del narcotráfico en México no es problema de Estados Unidos, estaba equivocado. La administración del presidente Obama lo dejó muy en claro con su nuevo plan para ayudar a México a combatir la narcoviolencia que esta desangrando al país, reconociendo que es parte del problema y que tiene que ser parte de la solución. Durante años México y Estados Unidos se han estado echando la culpa mutuamente por el problema de las drogas.

Las autoridades estadounidenses culpan a México por ser exportadores de drogas y México culpa a Estados Unidos por no controlar el apetito insaciable de drogas de sus ciudadanos. Pero el nivel extremo de violencia al que ha llegado el lucrativo negocio de las drogas ha forzado un cambio de actitud: ambos países se han dado cuenta que apuntar el dedo acusador no resuelve el problema. Desde que el presidente Felipe Calderón asumió el poder hace poco más de dos años, la lucha contra los carteles de la droga ha sido su mayor prioridad. Miles de tropas, policías y agentes federales han sido desplegados en 18 estados del país.

Pero la batalla se ha convertido en una guerra que ha manchado de sangre a docenas de ciudades y pueblos del país.

Desde enero del 2008 por lo menos 7,000 personas han perdido la vida en matanzas relacionadas con las drogas. No es raro despertarse en ciudades como Juárez, Tijuana o Monterrey y encontrar docenas de cadáveres atados o amordazados, con disparos al estilo ejecución o aún decapitados. No cabe duda de que la narcoviolencia en México está fuera de control. Y es peor aún la corrupción dentro del gobierno y las agencias encargadas de hacer cumplir las leyes donde los tentáculos del narcotráfico han alcanzado los más altos niveles.

En su última medida desesperada el gobierno mexicano ofreció recompensas de hasta $2 millones por información que lleve al arresto de los más altos jefes del narcotráfico en el país. 37 nombres fueron publicados y en menos de un día el primero de esos traficantes de alto nivel fue hallado y arrestado. Estados Unidos siente los efectos de la narco-guerra. La violencia ha traspasado la frontera y se cree que los carteles mexicanos de la droga tienen presencia en más de 200 ciudades de Estados Unidos.

Pero Estados Unidos ya no puede jugar el papel de víctima. Por eso en la víspera de la visita de la
Secretaria de Estado Hillary Clinton a México, la administración de Obama develó un plan para ayudar a México en su guerra contra las drogas.

La propia Hillary Clinton dijo en una entrevista con Univisión que ella no considera a México una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos.

"México, como cualquier otro país, enfrenta amenazas internas de criminales y especialmente de las bandas y traficantes de drogas. Nosotros hemos tenido esos problemas en nuestro propio país y espero que podamos ayudar al gobierno y al pueblo mexicano en su lucha contra los carteles de la droga", dijo Clinton.

El nuevo plan federal, desarrollado por los departamentos de Justicia y Seguridad Interna, pretende duplicar las fuerzas de seguridad en la frontera y la movilización adicional de un significativo número de otros agentes federales, equipo y otros recursos.

Durante su segunda conferencia de prensa el presidente Barack Obama habló del tema. "Los pasos que hemos tomado están diseñados para asegurarnos de que las comunidades fronterizas en Estados Unidos estén protegidas, de que no se vea un derroche de violencia, y de que estamos ayudando al gobierno mexicano a lidiar con una situación muy desafiante".

Pero lo que es más importante, Obama reconoció que Estados Unidos juega un papel importante en la escalada de violencia.

"Necesitamos hacer más para asegurarnos de que armas ilegales y dinero en efectivo no regresen a los carteles. Así es como financian sus operaciones. Así es como se arman. Eso es lo que los hace tan peligrosos". De hecho, el 90 por ciento de las armas utilizadas en la narcoviolencia en México provienen de Estados Unidos.

Reconocer la responsabilidad compartida con México en su lucha contra el narcotráfico eleva las relaciones bilaterales entre los dos países vecinos a un nuevo nivel.

Esperemos que los esfuerzos mutuos ayuden a poner fin a las brutales matanzas que tienen a los mexicanos viviendo en un virtual estado de sitio.

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