La Voz Hispanic News - Latino newspaper for Washington and Oregon - Periodico Hispano
|
Deduzco de mis mensajes electrónicos que alguna gente está convencida de que -dado que la mayoría de los inmigrantes a los Estados Unidos en la actualidad provienen de América Latina- los hispanos nacidos en Estados Unidos, de alguna forma, están ancestralmente predispuestos a ser poco severos con las restricciones inmigratorias. La suposición es que la mayoría de los hispanos norteamericanos apoyan una frontera más permeable, leyes inmigratorias más débiles, amplios beneficios y privilegios para los inmigrantes ilegales y la mayor cantidad de inmigración legal posible. Se supone que los mexicano-americanos, en particular, tienen sólo una prioridad en el debate: pasar de contrabando todos los parientes que puedan. Y eso se duplica para los columnistas mexicano-americanos. Muchos lectores están furiosos conmigo por apoyar una frontera abierta, la amnistía, y la emisión de licencias de conducir a inmigrantes ilegales. El problema es que yo no apoyo ninguna de esas cosas -y lo he expresado por escrito muchas veces. Aún así, cada vez que escribo sobre la inmigración, recibo mensajes que dicen: "Si usted pudiera dejar de lado sus ancestros... podría ayudarnos a todos nosotros a hacer lo que es necesario". O como lo expresaba un lector tan dulce: "Creo que la mayoría de la gente comprenderá que usted está a favor de la invasión mexicana porque usted es mexicano". Lo que es alucinante es que alguna de esta gente es capaz de decir seriamente, después, que no tiene prejuicios y hasta ir aun más lejos e insistir en que no hay ni rastro de prejuicio en el movimiento contra la inmigración ilegal. He aquí una noticia: cuando alguien supone que es probable que todo un sector de la población, sólo a causa de su etnia, piense de una manera determinada, eso es un prejuicio. También es ridículo. Todo estudio o encuesta que ha tomado el pulso de los hispanos en la última década, indica que dicho grupo toma seriamente el asunto de la inmigración ilegal. Entre ellos se encuentran los mexicano-americanos, el único subgrupo sobre el cual ustedes podrían pensar que -a causa de la experiencia de sus antepasados- sería más comprensivo con los inmigrantes, incluso con los que entraron ilegalmente. En una de las últimas encuestas que apareció en el número de la revista Time de la semana pasada, el 61 por ciento de los hispanos calificó la inmigración ilegal como "un problema serio". Después estuvo el reciente estudio del Hispanic Pew Center, que midió las opiniones tanto de los hispanos estadounidenses como de los inmigrantes. Halló que una mayoría de los hispanos nacidos en Estados Unidos (el 60 por ciento) apoya leyes que niegan las licencias de conducir a los inmigrantes ilegales.
|
|