La Voz Hispanic News - Latino newspaper for Washington and Oregon - Periodico Hispano lavozhispanicnews.com
  lavozhispanicnews.com
lavozhispanicnews.com Febrero 5, 2012,
pixel
 
11px
11px
Búsqueda
web noticias videos fotos
yahoo
11px
11px
 
 
 
Columnas

Comparte esta columna enviar imprimir
interior 12
Digg this   Del.icio.us     Google   NetScape   Furl
tamaño Menos TextoMas Texto

<< Anterior | Siguiente >>

Durante su reciente toma de posesión, Antonio Villaraigosa, alcalde de Los Ángeles, ofreció su visión sobre el futuro de la segunda ciudad de Estados Unidos bajo su mandato.

Para los que escucharon atentamente, también ofreció algo más: una breve lección sobre lo que significa ser mexicano-americano. Es ser parte integral de ambos países manteniéndose, sin embargo, apartado de cada uno de ellos.

La segunda parte es la que preocupa a los estadounidenses que se quejan de que los inmigrantes mexicanos y sus hijos se aferran obcecadamente a su identidad étnica y se niegan a incorporarse a la cultura estadounidense.

A veces el asunto es simple y se define por la denominación que cada individuo escoge para identificarse. "Pienso que el término hispano y latino -y todo el subgrupo de etiquetas con guión- son ofensivos", me escribió una vez un lector. "Los que han venido a Estados Unidos para convertirse en estadounidenses deberían estar orgullosos de que se los llamara estadounidenses". O el que me advirtió: "Usted no es un ´latino-nacido-en-Estados Unidos´, y que se describa como tal es el principal problema de este país. Amigo mío, usted es simplemente un estadounidense, punto. Todos somos estadounidenses, no americanos con guión. Apréndalo y vívalo".

Esta gente no entiende el asunto. Creen que ser estadounidense es como un juego en el que o se pierde todo o se gana todo. Díganles eso a los irlandeses, o a los italianos o a los judíos, o a cualquier otro grupo étnico que de alguna forma, en el curso de las generaciones, hizo malabarismos para conservar ambas identidades. Se convirtieron en estadounidenses y conservaron, al mismo tiempo, su ascendencia y su cultura intactas. Se ha hecho eso una y otra vez. Sin embargo, los alarmistas no parecen tener demasiada fe en que los mexicanos y mexicano-americanos lo puedan hacer ahora.

Muchos de ellos tienen esta descabellada idea de que, de alguna manera, millones de mexicanos en Estados Unidos están planeando en forma secreta algún tipo de sublevación para apropiarse del Sudoeste y devolvérselo a México. Es una fantasía paranoica. En realidad, la revolución verdadera está teniendo lugar en México, donde las exportaciones estadounidenses y los paquetes de cultura estadounidense que los inmigrantes mexicanos llevan consigo en sus visitas a su país de origen -desde CDs en inglés hasta camisetas de Los Angeles Lakers- están haciendo que los mexicanos, especialmente los mexicanos más jóvenes, sean cada vez
más como los estadounidenses.

Mientras tanto, en Estados Unidos, los inmigrantes mexicanos y sus hijos no se están negando a incorporarse a la cultura estadounidense. Están haciendo simplemente lo que todas las generaciones de inmigrantes hicieron en su momento. Están definiendo lo que significa realmente "la cultura estadounidense". Aparentemente, lo que significa para el nuevo alcalde de Los Ángeles es la adhesión a los temas netamente estadounidenses como la fe, el propósito, la ambición, la imaginación y el trabajo duro -con una pizca de español para darle sabor. Gran parte de su discurso fue vago, comparado con otros discursos habituales de toma de posesión.

"Venimos aquí a trascender nuestras diferencias", expresó Villaraigosa a la multitud de aproximadamente 3.000 personas que se congregó en el Ayuntamiento para la ceremonia de investidura, "para responder a nuestros retos colectivos y para definir nuestros mutuos sueños, para hacer un balance de quiénes somos y en qué creemos, para recordar de dónde venimos y para decidir hacia dónde debemos dirigirnos".

Pidió a los angelenos que "sueñen" con él, y usando una frase utilizada repetidamente en la campaña para tranquilizar a sus partidarios, prometió ser "un alcalde para todos".

Después agregó la sal y pimienta: "Qué lindo es este país", dijo Villaraigosa en español a la multitud que lo vitoreaba. Y entonces, creando una imagen que probablemente lanzará a cientos de milicianos con sus sillas de jardín a la frontera mexicana, uno del público ondeó orgullosamente una bandera mexicana.

Mi primer pensamiento fue: ¿Y los californianos aún no han prohibido eso? Mi segundo pensamiento fue: Ese necio del público debería haber ondeado la bandera estadounidense. México no se merece el mérito de haber producido a Antonio Villaraigosa. Este individuo ha sido hecho en Estados Unidos, tal y como lo demostró durante el resto de su discurso. Continuando en español, Villaraigosa se ofreció a sí mismo como prueba de que Estados Unidos es un país de oportunidad y libertad. Y, preguntó, ¿en qué otro país hubiera sido posible su elección?

Este tipo resultó ser un revolucionario. Suena menos como Pancho Villa y más como un Yankee Doodle Dandee de tez morena. O suena como cualquiera de los cientos de muchachos mexicano-americanos con los que me crié en la región central de California. Eran mexicanos y estadounidenses, y se sentían igualmente cómodos con lo que estaba a cada lado
del guión.

Y dicen que los mexicanos no se están incorporando. Si nos incorporamos aún más, seremos invisibles.

<< Anterior | Siguiente >>

  enviar imprimir
interior 8px