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Muchos estadounidenses están enfrentando su mayor desafío. No se trata de ganarse la vida, ni de tener una carrera o tratar de dejar una huella positiva en el mundo. Se trata de ser padres.
Hollywood se ha dado cuenta de este hecho. En una película reciente titulada "Spanglish", los personajes enfrentan retos como padres, que trascienden las divisiones culturales. En una película de próximo estreno de Vin Diesel, titulada "The Pacifier", el musculoso protagonista no lucha contra los malos. Cuida a los niños. Al estudiar su papel, Diesel podría haber obtenido consejos de padres de la vida real quienes, en medio de la desesperación, tienen que hacer todo lo posible para controlar a sus rebeldes hijos.
Como lección sobre lo que no hay que hacer, Diesel podría usar el lamentable ejemplo de Cat y Harlan Barnard, de Deltona, Florida. Después de agotar todas sus ideas sobre cómo lograr que sus hijos hicieran las tareas del hogar, los Barnards recientemente se declararon "en huelga". Se fueron de la casa y armaron una carpa en el jardín, hasta que sus hijos modificaron sus conductas de gorrones.
Hemos llegado a ese punto. Padres que provienen de una generación que hace 15 años colocaba carteles en su carro indicando "Bebé abordo", ahora sostienen carteles que dicen "Padres en huelga" y "Buscamos cooperación y respeto".
Cat Barnard expresa que ella y su esposo trataron de usar todo tipo de psicología imaginable. Ofrecieron recompensas. Suspendieron las pagas. Hicieron promesas. Amenazaron. Nada funcionó.
Pobrecitos. Deberían haber intentado ser mejores padres -y deberían haberlo hecho suficientemente pronto en la vida de sus hijos como para que los impactara. Oigo decir lo siguiente a muchos buenos padres, todo el tiempo: establezcan las reglas para sus hijos cuando éstos tienen 5 años o si no, paguen el precio cuando llegan a los 15. Una pareja que conozco exige que sus dos hijas, ambas en la escuela primaria, laven su ropa, cambien sus sábanas y laven sus propios platos.
Hubo una época en que esas cosas no se consideraban como algo extraordinario. Desgraciadamente hoy, dado que las empleadas domésticas son tan comunes, lo es. Quizás yo sea injusto. Quizás los Barnards sean excelentes padres, pero, en algún momento, obviamente fallaron en una parte fundamental de su trabajo: inculcar en sus hijos un sentido de obediencia y de disciplina. Estamos hablando de un niño de 12 años y otro de 17. En ambas edades
ya se debe saber la diferencia entre vivir en una casa y vivir en un hotel, y que no se puede pasar por la niñez ni la adolescencia sin sacar la basura, barrer o cortar el césped.
¿Y por qué están los padres en el exilio, mientras sus holgazanes vástagos duermen cómodamente en sus propias camas? Si alguien tenía que terminar en el jardín eran los muchachos.
O quizás algo menos severo hubiera funcionado. Consideremos esta maravillosa historia de un padre de Pasadena, Texas. Harto de tres hijos que se portaban mal, de 9, 11 y 15 años, vendió sus regalos de Navidad en eBay.
El padre, que se negó a identificarse a los reporteros, expresó que él y su esposa habían advertido a los muchachos, varias veces, que se enderezaran o que si no verían cómo se enviaban esos juguetes. Aparentemente, los pequeños son muy briosos -se pelean entre sí, usan vocabulario obsceno y hacen otras cosas del mismo calibre. En un momento, el mayor llegó a desafiar a sus padres a que cumplieran con la amenaza de vender los regalos.
Y lo hicieron. El toque final fue cuando los padres convocaron a los traviesos muchachos a una reunión familiar y les mostraron lo que no obtendrían para Navidad: tres sistemas de juegos de videos DS Nintendo, cada uno cargado con un juego. Esos son regalos bien lindos -y dada la resolución del padre, irán a familias necesitadas de la zona de Houston. GoldenPalace.com, un casino en línea con sede en Antigua, pagó más de 5.000 dólares por los tres sistemas y los donará.
El padre, que tiene intenciones de donar el dinero a su iglesia, ha dicho que se siente pésimo porque esto haya tenido que suceder. Hizo lo correcto. Ojalá hubiera más padres deseosos de establecer disciplina en la casa e inculcar en sus hijos la noción del bien y el mal.
Muy a menudo, en la actualidad, se enseña a los padres a que acepten a sus hijos tal y como éstos son. Lo que nos recuerdan estas historias es que los padres tienen la responsabilidad de hacer algo mucho más importante: enseñar a sus hijos lo que es -y lo que no es- aceptable.

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